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WoW-Nigromancia

Post has published by Nalo

La nigromancia son hechizos cuyas magias manipulan el poder de la muerte, una fuerza cósmica que afecta a todos los seres vivos.

Actuando como un contrapeso a la vida, la muerte es una fuerza inevitable que genera desesperación en los corazones mortales y empuja todo hacia un estado de decadencia entrópica y eventual olvido; Se manifiesta en forma de magia nigromántica.

Nadie lo sabe aún, pero la necromancia y la creación de soldados muertos vivientes fueron inventadas por los necrolords de Maldraxxus en las Tierras Sombrías, que usan a los muertos vivientes como una fuerza de milicia para defender todo ese plano en caso de que sea atacado. De alguna manera, su conocimiento llegó a ser conocido por los nathrezim, así como (y, en algunos casos, a través de ellos) varios mortales.

Los no muertos han aparecido en todo Azeroth, más comúnmente en la naturaleza como fantasmas. Fueron utilizados como una herramienta de combate durante la Guerra de los Antiguos cuando los nathrezim los usaron para rastrear los restos de Suramar, y una vez más durante la Primera Guerra cuando los necrólitos de la Horda de Orcos animaron a los guerreros esqueléticos para luchar contra los humanos. Durante la Segunda Guerra, la esencia de esos necrólitos se usó para impulsar a los caballeros de la muerte de la Horda durante su creación.

Más tarde, los estudios de nigromancia tomaron un papel importante y se usaron mucho en la Tercera Guerra cuando el Culto de los Malditos extendió la plaga a través de Lordaeron resucitando a la mayoría de los habitantes muertos, incluidas razas y animales inteligentes. En los tiempos modernos, los dos grupos principales de muertos vivientes son el Azote y los Renegados.

Apariencia

La magia nigromantica se reconoce por su especial manipulacion y afinidad con la sangre y los huesos de los seres vivos. Destroza a sus enemigos y se sustenta con ataques sanguinarios letales, usan los restos sangrientos despedazados de los muertos y personifican la naturaleza siempre corruptora de la Plaga; esta magia es la causante de las más devastadoras enfermedades.

Efectos

Los nigromantes son practicantes de nigromancia (también llamados artes oscuras o artes negras ) el estudio y el uso de la magia para resucitar y controlar a los muertos.

La magia de Nigromancia tiene el poder de levantar de la tumba los cadáveres de los muertos recientes y convertirlos en guerreros esqueléticos, ademas de otorgar algunos encantamientos a sus compañeros guerreros. Estos automatas no-muertos son despiadados y audaces, pero  no tardan en derrumbarse y convertirse en polvo.

Sin embargo la magia nigromántica (o magia de muerte) tiene muchas funciones más allá de simplemente resucitar a los muertos. Los maestros de este campo mágico contaminado pueden conjurar enfermedades supurantes, o reconstruir la carne de los muertos vivientes (lo que les permite volver a funcionar incluso después de que partes de su cuerpo hayan sido destruidas).

Los nigromantes son los enemigos de la vida misma, y ​​todas las manos se levantan contra ellos. Algunos de los peores males en la historia de Azeroth han sido perpetradosmediante la magia nigromantica, mereciendo por eso su reputación malévola. Pocas cosas son tan aborrecibles y horribles como la nigromancia en Azeroth.

En criaturas Vivas

Al invocar estos poderes, corren el riesgo de ser consumidos por ellos, hasta que finalmente se unan a las filas de los no-muertos. Estos «magos» trastornan la magia arcana para manipular a los muertos. Generalmente al servicio de La Plaga, los nigromantes gradualmente toman características de los muertos: ojos hundidos, arrastrando aires, piel hundida y pálida o malos olores.

Los ritos insanos, los sigilos y el desprendimiento del caparazón mortal son una pequeña parte de lo que buscan los necromantes. En la cuspide de su poder se convierten en maestros de la no muerte. Las habilidades nigrománticas de estos seres los convierten en aliados naturales de la Plaga, aunque muchos son independientes.

El Necromante debe demostrar que tiene afinidad por la muerte al pasar al menos una noche enterrado en un cementerio durante una luna nueva.

El Culto de los Malditos es una organización de razas vivas que sirven al Rey Exánime. La mayoría de sus miembros son humanos aunque incluyen cualquier otra raza. El Culto fue fundado durante los primeros días de la Tercera Guerra cuando La Plaga aún era fiel a la Legión Ardiente y se estableció en Lordaeron. Desde su prisión helada en Rasganorte, Ner’zhul – el primer ocupante del cargo de Rey Exánime – contactó telepáticamente con hombres, orcos y elfos que sintieran deseo por obtener un gran poder. Muchos de ellos aceptaron la llamada; el más famoso Kel’Thuzad, por entonces archimago del Kirin Tor, que se convirtió en exánime y líder del Culto de los Malditos.

Los cultores – como se llaman sus miembros – aspiran a convertirse algún día en no-muertos, uno de los mayores honores para ellos. Su aspecto, aún vivo, resulta no obstante beneficioso para poder espiar e infiltrarse en organizaciones enemigas a La Plaga sin levantar sospechas.

Historia

Luego de que el Rey Exánime Ner’zhul derrotara a los nerubianos de Azjol-Nerub en la Guerra de la Araña y extendiera su demonio en Rasganorte, volcó su atención al sur, donde se hallaban los objetivos señalados por Kil’jaeden: Quel’thalas y Lordaeron. A pesar que estaba atrapado y confinado al Trono Helado, podía llegar telepáticamente a cualquier extremo del mundo y a grandes distancias en busca de aquellos que ansiaban saciarse de poder y conocimiento de la nigromancia, es decir a sus primeros seguidores y a los iniciados del Culto de los Malditos.

El principal entre los hombres y mujeres que atendieron al llamado del Rey Exánime fue Kel’Thuzad, archimago de Dalaran. Olvidando su posición como miembro del Kirin Tor, el concilio gobernante en Dalaran, Kel’Thuzad viajó hacia Rasganorte. Las inmensas ruinas nerubianas producto de la Guerra de la Araña confirmaron su deseo de unirse al Rey Exánime. Su esperada llegada culminó cuando ofreció su alma a Ner’zhul. A cambio de lealtad y obediencia, a Kel’Thuzad se le prometió inmortalidad y poder, pero siguió siendo un humano mortal para que lleve a cabo una importante tarea: la organización del Culto de los Malditos, que sentaría las bases para la conquista de Lordaeron por parte de La Plaga. El archimago era un anciano muy carismático, una característica muy especial, útil para convencer a los ciudadanos de Lordaeron dubitativos y traerlos a la sombra del Rey Exánime.

Kel’Thuzad trabajó en esto durante tres años, predicando su nueva «religión» a las masas, prometiendo inmortalidad y una sociedad ideal y libre de todas las cargas que usualmente llevaban. Muchos trabajadores explotados de Lordaeron y otros grupos privados de derechos fueron convencidos por sus ideales y bajo su propia voluntad, se entregaron al servicio del Rey Exánime. Kel’Thuzad también usó su fortuna y la de los miembros del culto para manchar y corromper a hombres de poder, llevándoles al culto a través de favores y presentes. Eventualmente, muchos de los pueblos del norte de Lordaeron quedaron bajo control completo del Culto de los Malditos. Entonces El Rey Exánime creyó que era su hora de actuar.

El Culto de los Malditos construyó y ubicó en las ciudades que controlaban las denominadas calderas de peste, unos artefactos que dispersarían la Peste a lo largo de los territorios, iniciando en las regiones más septentrionales del reino de Lordaeron. La peste se propagó rápidamente, acabando con poblaciones enteras y levantándolas como parte de La Plaga. Aunque este era un horror para un ciudadano corriente, para un cultista, la no-muerte era una recompensa más que bienvenida.

Cuando la Legión Ardiente cayó en la Batalla del Monte Hyjal, la Alianza y la Horda no fueron los únicos vencedores. El Culto de los Malditos consideró la derrota de los demonios como una victoria para La Plaga también. El Rey Exánime por fin había sido liberado del control de la Legión y podría iniciar sus propios planes a través del príncipe caído y poderoso caballero de la muerte, Arthas Menethil, quien ya tenía gran parte de Lordaeron bajo su control y anhelaba expandir su influencia. El Culto de los Malditos celebró la liberación de su líder y continuó sirviéndole tras la guerra y no a la Legión.

Cuando Arthas destruyó la prisión del Rey Exánime y se colocó el yelmo vinculándose al espíritu de Ner’zhul, se convirtió en el ser más poderoso que haya nacido en Azeroth. El Culto decidió continuar sirviendo a esta nueva entidad mientras el poder de La Plaga avanzaba.

Organización

La base de operaciones del Culto de los Malditos es Stratholme y su líder es Kel’Thuzad. El ex-miembro del Kirin Tor recibía órdenes del mismo Rey Exánime y orquestaba la propagación de La Plaga. Sus dos tenientes vivos más cercanos eran referidos simplemente como «los siguientes en la línea» y eran levantados como sombras y reemplazados periódicamente. Estos líderes sirven al Rey Exánime sin dudar, buscando la no-muerte como anhelada recompensa.

El Culto está situado principalmente en las Tierras de la Peste y en menor medida, en el resto de Lordaeron, siempre ampliando la esfera de control de La Plaga. Casi siempre habrá presencia del Culto en donde esté La Plaga.

Tácticas militares

El Culto de los Malditos no es una organización militar, sino que es un brazo de La Plaga, la cual tiene otros métodos para la guerra. Sin embargo, el culto contribuye con un par de armas especiales: los nigromantes y los tejedores de la peste. Sus rituales oscuros ayudan al culto, maldicen a sus enemigos y levantan nuevas legiones de no-muertos.

La muerte viene en distintas formas y es el trabajo del tejedor de peste asegurarse que llegue de la forma más terrible posible. Estos intelectuales de la maldad crean nuevas pociones y siembran infecciones, descubriendo nuevas pestes que extiendan el terror de La Plaga en cada esquina de Azeroth.

En batalla, en vez de enviar grupos de goblin a destruir murallas con explosivos, La Plaga utiliza en ocasiones a los tejedores de peste como zapadores, envían a estos viles hechiceros a dañar colateralmente con explosiones envueltas en veneno e infección. Se adentran a hurtadillas en un pueblo mientras la batalla se libra en otro sitio, envenenan los pozos y siembra la peste en los animales de los establos.

Membresia

Si bien los miembros actuales del Culto de los Malditos son individuos celosos totalmente dedicados a su causa, casi todos los nuevos reclutas son tímidos, débiles de voluntad e inseguros de sí mismos. Los impopulares, abusados y considerados como fracasados en la vida, son los objetivos perfectos que caen en la manipulación de La Plaga ya que tienen poco o nada a qué aferrarse. Prometiéndoles riquezas, poder, conocimiento o cualquier cosa que los motive, el culto los atrae al mal. Una vez que los mortales se comprometen a formar parte del culto, son obligados a tomar un brebaje que les priva de su voluntad y los esclaviza para siempre al Rey Exánime. Reciben una Orbe de Ilusión, útil para disfrazar a un cultor, permitiendo que se pueda infiltrar en las organizaciones enemigas y actuar como uno de los suyos. Los no-muertos, aparentemente desafían el orden natural de las cosas y demuestran un potencial ilimitado, ya que si uno puede vencer a la muerte, puede hacer cualquier cosa. Los cultores, que ven a La Plaga con increíble fascinación, creen que el convertirse en no-muerto es la meta más grande que uno puede tener en la vida. Esto también es considerado como un regalo por «haber vivido bien». Existe discordia entre las filas del culto cuando sienten que sus enemigos caídos son recompensados injustamente con la no-muerte cuando ellos mismos deben trabajar y esforzarse para recibir tal don. Tales murmuraciones siempre se detienen rápidamente, más que nada debido a la amenaza de la muerte sin recompensa final. Los oficiales del culto explican que sus enemigos mueren y se convierten en aliados porque sus números son mucho más grandes que los del Culto de los Malditos. Si La Plaga sólo levantara a mortales que merecieran la no-muerte, no serían la gran fuerza que es hoy en día.

El mismo Kel’Thuzad nombra a los oficiales y líderes del culto, buscando gente talentosa en el espionaje y en la búsqueda del arte oscuro de la nigromancia. El buen liderazgo, el talento para reclutar y la habilidad para mezclarse entre los mortales, son otros aspectos que se tienen muy en cuenta. Sin embargo, es imposible llegar a algún puesto de oficial sin magia. No hay miembros de alto rango en el Culto que no sepan al menos un puñado de conjuros oscuros.

Scholomance se encuentra dentro de una serie de criptas que yacen debajo de la fortaleza arruinada de Caer Darrow. Otrora propiedad de la noble familia Barov, ésta cayó en la ruina después de la Segunda Guerra. Mientras el mago Kel’Thuzad reclutaba seguidores para su Culto de los Malditos con la promesa de inmortalidad, la familia Barov sucumbió ante la carismática influencia de Kel’Thuzad y donó la fortaleza y las criptas a la Plaga. Posteriormente, los cultistas mataron a los Barov y convirtieron las ancestrales criptas en una escuela de nigromancia conocida como Scholomance.

El Culto de los Malditos entrenó aqui a sus agentes mortales para preparalos para desatar la plaga que asoló Lordaeron. Allí, alejados de las miradas de los habitantes de Lordaeron, los jóvenes y talentosos magos se unían a los adeptos con el beneplácito de los Barov. Hoy, los Barov se han convertido en monstruos no-muertos y moran el interior de Scholomance junto a algunos de los agentes más poderosos de Kel’thuzad.

Aunque Kel’Thuzad ya no reside en las criptas, en ellas permanecen cultistas e instructores devotos. El poderoso exánime Ras Murmuhielo controla el lugar y lo protege en nombre de la Plaga, mientras un nigromante mortal conocido como el Señor Oscuro Gandling funge como insidioso director de la aún escuela.

Los nigromantes son lanzadores de hechizos cuya magia manipula el poder de la muerte. Al invocar este poder, los nigromantes corren el riesgo de ser consumidos por él, hasta que finalmente se unen a las filas de los no muertos.

Los nigromantes tuercen las creencias de la magia animista para manipular el poder de la muerte.

La dama oscura Sylvanas Windrunner, se dio cuenta de lo valiosa que era la nigromancia para su causa. Aunque los Renegados se curan naturalmente, muchos acuden a los sacerdotes de la Sombra Olvidada para «reparaciones».Sylvanas sabía que necesitaba nigromantes para sanar, fortalecer y reemplazar a su gente, y se dispuso a atraer a los nigromantes lejos de la Plaga, principalmente por la fuerza.

Los nigromantes también pueden liberar muertos vivientes esclavizados e inconscientes e investigar hechizos poderosos que algún día podrían devolver a los Renegados a la vida.

Al mando de los no muertos, generalmente al servicio de la Plaga, adquieren gradualmente las características de los muertos: ojos huecos, pasos temblorosos, piel pálida y hundida, olores desagradables, etc., sin embargo algunos nigromantes no están corruptos, sin embargo son raros los nigromantes que no sufren de la corrupción debido a la manipulacion de las fuerzas de la muerte: sus alineaciones siguen siendo las mismas que si no lanzaran conjuros oscuros, a menos que lanzar estos hechizos los hagan hacer el mal y cambiar su afiliación.

Algunos son lo suficientemente fuertes como para resistir la voluntad de los poderes oscuros que ejercen; ellos, a su vez, doblegan su voluntad para dominar los secretos necrománticos mientras permanecen inmunes a su mancha. Estos son los nigromantes incorruptos, y propagan desconfianza y esperanza donde quiera que vayan. Algunos pocos incluso se anuncian abiertamente en las ciudades de la Horda o, más raramente, la Alianza, y poner a disposición de sus afiliados sus talentos únicos.

Los caballeros de la muerte son campeones de la Plaga. Fortalecen sus cuerpos y drenan la energía vital con el poder de la sangre, afilan sus cuchillas y golpean poderosamente con el poder de las heladas, y resucitan a los muertos mientras atacan con el fervor impío otorgado por la muerte. Son motores de destrucción elegidos por la Plaga de los No Muertos para servir a la poderosa voluntad del Rey Exánime.

Todos los caballeros de la muerte están infligidos con una especie de «adicción»; referido como el » hambre eterna o el «hambre sin fin» . Un caballero de la muerte sentirá un dolor y una agonía inconmensurables si no inflige sufrimiento y / o muerte de forma regular, de forma parecida a lo que un no-muerto tradicional puede sentir la necesidad de comer carne humanoide.

El no poder saciar el hambre provoca un dolor tan grande que podría hacer que el caballero de la muerte se pierda en un frenesí asesino que busca sangre. Después de saciar el hambre poco después de la creación, se instruye a un caballero de la muerte para que se enfrente a otros caballeros de la muerte en un ritual conocido como su iniciacion.

Cabe mencionar que el hambre incluso anula la dependencia mágica de los queldorei y sindorei

A pesar de todo el condicionamiento psicológico y el trauma por el que pasaron, algunos caballeros pueden actuar principalmente como lo fueron antes de su muerte.  Ademas, a pesar de su naturaleza malvada e incluso durante su servicio a la Plaga, algunos de estos «caballeros» se mantienen fieles a un código de honor, o, al menos, a una apariencia de orden y disciplina.

Incluso algunos, (aunque su cuerpo se vie obligado a obedecer las órdenes del Azote), muy en el fondo logran conservar su cordura y moral a pesar de su corrupción. Cabe mencionar que (aunque hasta ahora no se ha dado ningún caso), sin la protección del Rey Exánime, las sombras del Reino de las Sombras atormentarian constantemente a los caballeros de la muerte que fueron liberados de su servicio.

Los caballeros de la muerte pueden sentir emociones positivas por un breve tiempo y rara vez. Las malas emociones como el remordimiento y la pena que sienten profundamente.

La mayoría de los caballeros de la muerte se parecen a sus seres vivos, aunque pálidos y con una luz impía que ilumina sus ojos. Otros pueden carecer de la iluminación de los ojos y tener tatuajes decorando sus caras. Los caballeros de la Muerte que antes eran humanos pueden parecer Renegados o incluso esqueletos después de algún tiempo.

Los caballeros de la muerte están afectados por lo que se llama la «Piel de alabastro». A medida que avanzan en el poder, la piel del caballero de la muerte se endurece y se pone pálida, se asemeja a mármol o alabastro. Su cabello también desarrolla mechas blancas, y el cabello de algunos caballeros de la muerte se vuelve completamente blanco a medida que avanzan en poder.

PROPIEDADES