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WoW-La Luz

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La Luz (también conocida como Luz Sagrada, Luz Sagrada de Creación y Luz de la Creación) es una fuerza cósmica, un interminable y reluciente mar de energía, y una de las fuerzas más primigenias de la existencia. A pesar de su naturaleza inherentemente antagónica, no puede existir sin el Vacío pues están ligados a escala cósmica. La Luz no necesariamente es «buena», se trata de una fuerza cuya moralidad se caracteriza por la forma en que se la maneja.

La luz pura no existe en el universo físico pero se deja notar manifestándose como magia sagrada. Existe desde antes del inicio de la vida en el cosmos. Portar los poderes de la Luz es más una cuestión de fuerza de voluntad o fe en las propias habilidades de cada uno, los cuales pueden ser aprovechados para sanar, purificar, proteger o causar daño. La mayoría de sus facultativos reciben el nombre de sacerdotes o paladines, creyentes y devotos en la purificación del universo de la oscuridad. El aprender a empuñar esta fuerza sanadora lleva años de disciplina.

Sus energías positivas se encuentran en todo ser vivo, en todo corazón, alma y lugar, pues es la energía que une a todos los seres conscientes como si fueran uno solo. Los naaru, seres enigmáticos aunque benevolentes están hechos de energía sagrada consciente y con toda probabilidad, son las expresión más pura de la luz en el universo. Estas criaturas (aún desconocidas en Azeroth) enseñaron el uso de la luz a los draenei y a otras razas iluminadas, sin embargo otros han llegado a estudiarla y practicarla por su propia cuenta, como los humanos.

La luz no puede ver completamente el destino, aunque tampoco el Vacío, ya que ninguno de los dos es particularmente responsable de la creación. La Luz busca un único camino y descarta los demás por falsos.

Apariencia

Por lo general la luz se manifiesta bajo el efecto de un resplandor dorado, aunque también se ha mostrado con un fulgor blanco o plateado, especialmente cuando viene de Elune.

Los altos elfos que seguían los caminos de la Luz, lo hacían a través de los poderes de la Fuente del Sol. Se trata de una relación armoniosa donde ningún elfo de sangre trata de doblegar a la Luz a sus propios deseos, lo cual repercute positivamente sobre la sociedad de los elfos de sangre a largo plazo.

Efectos

En seres vivos

Se suele decir que la Luz produce emociones positivas como la esperanza, el valor, y el consuelo. Podría decirse, en un sentido poético, que proceden del «corazón». Durante el ritual de iniciación de los paladines, la Luz los ilumina, fluye dentro de ellos y a través de ellos, quienes se ven obligados a cerrar los ojos para protegerse de aquella luminosidad casi cegadora. Al principio el sujeto siente calor y luego cree que se abrasa, por lo que no puede evitar esbozar una leve mueca de dolor. Se siente examinado muy a fondo, como si lo vaciaran, lo limpiaran y lo volvieran a llenar. A continuación, siente cómo la Luz se expande en su interior y después mengua hasta un nivel tolerable.

La luz puede curar la enfermedad, eliminar dolores, molestias y rigidez. Anduin Wrynn considera que restaurar la juventud de un hombre viejo no está más allá del poder de la Luz, pero no está en las manos del sanador.

En los no-muertos

La luz causa un dolor agonizante y consecuencias destructivas en los no-muertos. Turalyon por ejemplo usó la Luz para interrogar al caballero de la muerte orco Gaz Desgarra Almas en la Segunda Guerra, clavando la luz en la frente de aquella criatura como una lanza, arqueándola, presa de una gran agonía. El caballero de sangre Ashra Valandril por el contrario utilizó la Luz para sanar al renegado Felgrim en un proceso eficiente pero doloroso.

Las almas de los no-muertos (renegados, caballeros de la muerte, necrófagos, etc.) están adheridas imperfectamente a sus cuerpos. La magia oscura que los sostiene es un amortiguador que impide que sus almas se unan adecuadamente con sus cuerpos. Esta es la razón por la cual los muertos vivientes sienten solo débiles sensaciones de dolor o incomodidad por la mayoría de los estímulos físicos, y por qué la Luz es tan dolorosa para su existencia.

Cuando los no-muertos canalizan la Luz durante un largo periodo de tiempo no se desintegran ni explotan, aunque tal vez desearían que así fuera. En lugar de eso, la sienten dentro de sus cuerpos como si les consumiera un fuego purificador. Un renegado sanado con la Luz (sin importar si la sanación proviene de otro Renegado o no) tiene un efecto cauterizante, la herida es sanada pero el efecto de sanación se siente con gran dolor. Es por esto que los sacerdotes renegados demuestran una férrea fuerza de voluntad.

Si existe algún efecto positivo a largo plazo para un no-muerto que esté en contacto de forma habitual con la Luz Sagrada es difícil saberlo, porque no se tienen datos de ningún no-muerto que haya usado la Luz Sagrada antes de la Tercera Guerra. No obstante, hay informes que indican que algunos renegados han experimentado una paulatina agudización de sus entumecidos sentidos del tacto, el olfato, etc., además de un aumento de los destellos de emociones positivas, que se habían hecho tan poco comunes desde que se convirtieron en no-muertos. Por desgracia, esta podría ser la causa de los crecientes intentos de autodestrucción de los sacerdotes Renegados; recuperar estos sentidos forzaría a los sacerdotes a oler su propia carne pútrida, degustar la descomposición de sus bocas y sus gargantas, e incluso sentir a los gusanos que hurgan en el interior de sus cuerpos.

La vocación de un creyente de la luz es una de crecimiento espiritual y contemplación. Los sacerdotes de la Luz sanan y restauran en tiempo de paz, y protegen en tiempos de guerra, mientras que los paladines forman la rama marcial de la iglesia y tratan de ser un ejemplo de las enseñanzas de la Luz, así como de hacer cumplir sus leyes.

Estos cruzados son llamados para proteger a los débiles, impartir justicia a los injustos y para vencer el mal proveniente de los rincones más oscuros del mundo. Los Clérigos de Villanorte una vez juraron que su misión era lograr la «paz eterna.»

La ideología general de la Luz es luchar para ser buenos en todas las acciones. Sus enseñanzas fueron retratadas en el Escrito sobre divinidad.

Un paladín debe reflejar en todas las cosas la Luz que complementa su fuerza. El esfuerzo por alcanzar la divinidad, para uno de nosotros, no significa aspirar al bien, pues aspiramos al bien en todas nuestras acciones.

Aunque en estos duros tiempos somos convocados para atacar al mal, debes recordar que será la ayuda que prestes a los demás lo que te distinguirá de los ciudadanos de Azeroth. La compasión, la paciencia y el valor tienen tanta importancia en un paladín como su fuerza en la batalla.

Aprende esto ahora y nunca lo olvides.

 

La dedicación a la Luz Sagrada requiere una meditación frecuente sobre cómo el yo se conecta con el universo. Los paladines usan esta meditación para conectarse con lo divino dentro de sí mismos y ayudar a las personas de la Alianza. Su firme adhesión a su fe y moral también les da el poder de golpear a sus enemigos con poder sagrado.

Aunque la Luz Sagrada no es un conducto hacia los Eternos, su código de moralidad es lo suficientemente fuerte como para que los devotos honren y crean.

Ordalías

Un sacerdote tiene pruebas particularmente extrañas en caso de querer aumentar su poder y su fé. La sumisión a la lapidación o incineración pública es común, pero la prueba más notable y sádica es el ritual de la vergüenza:

En este rito que se lleva a cabo en la comunidad de origen del sacerdote, entre familiares y amigos, el sacerdote está encerrado y amarrado con grilletes, sometido a un día completo de burla y tortura física. Al soportar los impulsos humanos más crueles, el sacerdote demuestra el poder inquebrantable de su fe, y al continuar sirviendo a la comunidad incluso después de soportar la tortura por parte de sus miembros recibe la virtud del perdón.

A partir de entonces el sacerdote lleva simbólicamente la carga de las transgresiones del pueblo. Las heridas infligidas durante esta prueba (ya que es casi seguro que habrá heridas), deben sanar de forma natural. Las cicatrices infligidas durante esta prueba quedarán intactas como un recordatorio del poder sustentador de la fe.

Cabe señalar que un practicante no soporta una prueba para obtener recompensas, sino que solo para afirmar su fe.

La filosofía de la Luz Sagrada se reduce a tres enseñanzas: El respeto, la tenacidad y la compasión; conocidas como las Tres Virtudes, las cuales están definidas cada una en un principio y una lección. Actuar sobre estos principios ayuda a hacer del mundo un lugar que todos pueden apreciar. Un mundo de honor y justicia.

Respeto

El respeto es la primera virtud enseñada a aquellos que se unen al camino de la Luz. Al mirar al enemigo, uno debe mirar más allá del odio que los separa. Hay cualidades a respetar en el oponente. Su destreza debe ser reconocida. El conducirse a uno mismo con honor y tratando al oponente como uno desea ser tratado muestra respeto. Respetar al oponente en el campo es reconocer una conexión, la cual lleva a uno más cerca a la Luz.

Tenacidad

La tenacidad es la segunda virtud. Varios experimentan una traición a la confianza; sin embargo, perseveran, como todos deberían. Ante la desesperación y el odio, uno debe continuar firme a sus creencias y continuar luchando.

Compasión

La compasión es el último paso en el camino de la Luz. En tiempos de rivalidades es fácil observar diferencias dondequiera que uno vaya. El reto está en mirar a través de las apariencias y entender las similitudes. A través de este entendimiento, uno podrá sentir compasión por las pérdidas que otros han sufrido, incluso si la víctima porta otro estandarte. Al sentir y entender la compasión sobre un enemigo o un aliado por igual, uno reafirma su conexión con el mundo.

Como «guerreros de la Luz Sagrada», los paladines defienden todo lo que es bueno y verdadero en el mundo y repugnan todo lo que es malo y siniestro, especialmente los no muertos y la Legión Ardiente. Ofrecen asistencia a los asediados y golpean a sus enemigos con fervor sagrado. Encontrados en casi todos los rincones de Azeroth luchando contra las fuerzas del mal y la barbarie, estos guerreros incondicionales y celosos mantienen sin cesar su vigilia. Los paladines son la encarnación de la dedicación buena y desinteresada a la protección de sus pueblos. Sin embargo, su pasión y su temible resolución pueden llevarlos por mal camino. En particular, la Cruzada Escarlata, una facción de paladines y sacerdotes que se separó de los Caballeros de la Mano de Plata, se comprometió a erradicar a los Plaga.tan lejos que se volvieron contra sus antiguos aliados, sospechando que alguien a quien creían llevaba la «mancha» de la muerte.

Los paladines no siempre tienen que trabajar dentro de organizaciones buenas o neutrales, como lo vieron Scarlet Crusade y otros, sin embargo, tienen que creer que están trabajando para buenas organizaciones o tener fe en que su causa es buena y justa. Un paladín puede ser malvado (como lo ilustran Renault Mograine y Arthas antes de tomar Frostmourne), pero mientras crean que su causa es justa, la Luz continuará sirviéndoles porque empuñar la Luz es una cuestión de fuerza de voluntad y fe. en la propia capacidad de hacerlo. Como se sentía en conflicto, la habilidad de Arthas para usar la Luz comenzó a disminuir después de que él sacrificara Stratholme. Él percibió esto como la Luz que decidió abandonarlo, lo que debilitó aún más su fe en él.

Del mismo modo, la Luz no puede ser despojada por la fuerza de un paladín que se conduce personalmente de una manera honorable. Cuando Tirion Fordring defendió al orco Eitrigg de sus compañeros humanos, fue desterrado de la Orden de la Mano de Plata , y Uther the Lightbringer realizó una ceremonia para despojarlo de su poder. Sin embargo, la ceremonia falló, y aunque Tirion aceptó su sentencia de exilio, conservó sus poderes de paladín.

Ex-Paladin

Un ex-paladín es un paladín o Sacerdote que deja de ser «bueno», que comete intencionalmente un acto malvado o que viola gravemente el código de conducta del paladín. Un paladín debe estar bien alineado y pierde todas las habilidades y hechizos si alguna vez comete voluntariamente un acto malvado.

Además, el código de un paladín requiere que respete la autoridad legítima, actúe con honor (no mienta, no engañe, no use veneno, etc.), ayude a los necesitados (siempre que no usen su ayuda para fines malvados o caóticos), y castigue a quienes dañan o amenazan a inocentes.

Si bien puede aventurarse con personajes de cualquier alineamiento bueno o neutral, un paladín nunca se asociará a sabiendas con personas malvadas, ni continuará una asociación con alguien que constantemente ofende su código moral. Un paladín puede aceptar solo secuaces, seguidores o cohortes que estén bien alineados.

Si rompen cualquiera de estos, no podrán entrenar más como un paladín. Esta «clase» Recupera sus habilidades y su potencial de avance si repara sus violaciones. Un ex-paladín solo puede restaurar su paladindad si está verdaderamente arrepentido y desea corregir sus fechorías, esta expiación requiere emprender una búsqueda.

Tecnicas usuales

  • Combate Tactico
  • Curación Divina

Los sacerdotes practican una forma compleja y organizada de espiritualidad construida alrededor de la filosofía moral, en lugar de la reverencia de los elementos que practican los chamanes, o la cercanía y conexión divina con los animales y la naturaleza que mantienen los druidas.

Los sacerdotes sirven no solo como figuras religiosas influyentes en sus respectivas sociedades, sino también como poderosos practicantes de la magia divina, que usan para sanar y proteger, o dañar y debilitar.

La devoción a la fe de Azeroth lleva a muchos sacerdotes a los caminos del coraje y el heroísmo. En tiempos oscuros, los sacerdotes llevan la Luz de la voluntad con ellos como un recordatorio de las poderosas fuerzas que trabajan más allá de la comprensión de los pueblos que caminan por la tierra. Potentes sanadores con una conexión íntima con fuerzas divinas, los sacerdotes están capacitados con habilidades que los ayudan en momentos de extrema necesidad.

Los de esta clase comprenden un grupo bastante variado en Azeroth. Muchos son seguidores, de la Luz Sagrada eligen ser piremasters o sumos sacerdotes, mientras que algunos de los más experimentados se convierten en sacerdotes épicos. También hay restricciones raciales para algunos títulos, como el médico brujo para trolls y la sacerdotisa de la luna para las hembras elfas de la noche.

Tecnicas usuales

  • Exorcismo
  • Curación Divina

Un maestro de piras lleva a cabo los ritos funerarios del desafío de la llama y la carne, que supuestamente quema la impureza y la debilidad a medida que el espíritu fallecido va al más allá.

Este ritual lleva una hora y requiere una pira, junto con aceites sagrados y almizcles. Estos ritos tienen un beneficio práctico además de uno religioso: el ritual acerca al sacerdote más cerca de los espíritus, y otorga bendiciones especiales a las almas, permitiendo que estas alcancen el «mas alla».

Un sacerdote de pira puede prender fuego a sus armas con fuego mágico a voluntad. Puede hacer que una sección de tierra estalle en llamas mágicas, o que gane inmunidad contra el fuego natural y mágico. Tambien el pirarero puede mirar las brasas de los huesos cremados y recibir un presagio del futuro; Cuando un maestro de pira altamente calificado recibe daño de fuego, en su lugar cura el daño; si un maestro de piratas crear una pira en el suelo en el que se encuentra, se cura a sí mismo mientras el fuego arda.

El experto en piras puede hablar con las cenizas de una criatura muerta, pudiendo hacer tantas preguntas como desee. El conocimiento de las cenizas se limita a lo que la criatura sabía durante la vida, incluidos los idiomas que hablaba (si los hubiera).

Las respuestas suelen ser breves, crípticas o repetitivas, ya que en realidad no puede hablar con la persona (cuya alma se ha ido). En cambio, esta habilidad se basa en el conocimiento impreso almacenado en las cenizas; Las cenizas retienen la impronta del alma que alguna vez las habitó, y así pueden hablar con todo el conocimiento que la criatura tenía mientras estaba viva.

Las cenizas no pueden aprender nueva información y no recordarán haber sido interrogadas.

Tecnicas usuales

  • Exorcismo
  • Curacion Sagrada
  • Pirokynesis

Los Templarios son devotos seguidores de la Luz Sagrada que han elegido desechar las tradiciones del pasado para encontrar las mejores formas posibles de luchar contra las crecientes fuerzas de la oscuridad en el mundo. Al igual que los paladines, los templarios del amanecer argentino a menudo se oponen a los demonios y a los no muertos, pero los templarios aprenden a usar la Luz Sagrada para atacar otras formas de maldad con la misma potencia.

Habilidades

Para ayudar en las luchas aparentemente imposibles contra la Plaga y la Legión Ardiente, los Templarios estudian todas las formas de combate, y encuentran usos poderosos y únicos para la Luz Sagrada. Sin embargo, estas habilidades únicas tienen un precio.

Cuando un Templario profundiza en los estudios de la Luz, abandona sus viejas enseñanzas y conexiones con el mundo. Muchos templarios sacrifican gran parte de su riqueza en su continua batalla contra las fuerzas de la oscuridad en el mundo, pero los más grandes se transforman mucho más.

Estos antiguos paladines dejan algo atras, ya sea su armadura de placas, familia, o incluso abandonan sus antiguos poderes en favor de los nuevos secretos que descubren. Algunos observadores afirman que los templarios mayores requieren incluso sacrificios de sus discípulos; otros creen que son los secretos de estos Caballeros descubren son la efecto y no la razon los que los aleja de sus vidas y poderes anteriores.

Estos pocos que conocen a los templarios  hablan de rituales extraños y misteriosos que realizan los caballeros en busca de nuevos y mayores poderes. Si bien algunos de los paladines y sacerdotes más tradicionales de la Iglesia de la Luz Sagrada condenan este comportamiento inusual, ninguno puede cuestionar la efectividad de los templarios.

Abundan los rumores de Caballeros lo suficientemente poderosos como para protegerse de cualquier forma de daño, o para desterrar a un sirviente de la Legión Ardiente de Azeroth en un solo golpe.

El Templario tiene la capacidad de cambiar la energía del hechizo divino en un rayo sagrado, que se manifiesta como una explosión de luz plateada. Además, también puede obtener una marca distintiva; Ejemplos de marcas distintivas son tatuajes rúnicos, ojos brillantes (generalmente de color metálico), o la pérdida de todo el cabello del cuerpo.

En el mundo

Muchos templatios pertenecen al Alba Argenta, una organización no afiliada que combate el Azote, la Legión Ardiente y el Martillo Crepuscular , así como otras fuentes de corrupción. La mayoría estos templarios son Paladines, aunque algunos curanderos también toman el manto de los Templarios. Mientras que el Argent Dawn en sí mismo permite todas las razas en sus filas, generalmente solo humanos, los enanos Forjaz y los Altos Elfos se han convertido en Templarios.

Los templarios del amanecer ven a su grupo como una pequeña luz plateada que brilla en la oscuridad del mundo que los rodea. viendo corrupción en sus hogares y en muchas otras organizaciones, incluidos la Iglesia de la Luz y el Amanecer Argenta.

Mientras que los Templarios ven a los Paladines como aliados y viceversa, los Templarios sienten que la Mano de Plata enfatiza demasiado la tradición y el orden sobre la bondad general y otros valores de la Luz. Los templarios son prácticamente desconocidos en el mundo en su conjunto, aunque el propio amanecer argentino está muy extendido. Los pocos templarios forman un grupo unido y de élite, que a menudo sirven como líderes para grupos de paladines y sacerdotes sin revelar sus caminos inusuales.

Los Templarios del Alba Argenta de alto rango inician a todos los miembros nuevos, generalmente después de que el aspirante completa una búsqueda difícil o logra un objetivo considerable. Los líderes del Alba estudian y entrenan los potenciales cuidadosamente antes de aceptarlos en la sección de élite de sus filas.

Tecnicas usuales

  • Exorcismo
  • Curación Sagrada
  • Combate Tactico

Los campos de batalla son lugares sangrientos, pero también son el campo de pruebas de los héroes.

Entre las muchas hazañas legendarias de valentía están las obras de los ejemplares: hombres y mujeres que infunden miedo en los corazones de sus enemigos a través de la intimidación y la desmoralización. Pero también inspiran coraje en sus aliados, levantando sus estandartes en alto y cargando en la batalla, gritando aliento a los que viajan a su lado.

Ser un ejemplo para la la sociedad o tu organizacion es sacrificar una gran cantidad de libertad en la búsqueda de un camino más estrecho que el de un guerrero o un paladín. Sin embargo pocos individuos son tan honrados como uno, ya que tener a un exemplar capaz en medio de un ejército puede significar la diferencia entre una victoria gloriosa y una derrota sangrienta.

Estos guerreros llevan sus estandartes a la batalla, que se utilizan para guiar el movimiento de las tropas en las batallas masivas.

Estos estandartes pueden representar el emblema de una familia, secta religiosa, fiesta de aventuras, pueblo o nación. Por lo general, están hechos de tela gruesa; La convicción del ejemplar fortalece su estándar, y al agitar su bandera y gritar aliento puede reunir a sus aliados para superar su miedo. Son capaces de llevar el estándar en una mano, mientras luchan con un arma con una mano en la otra.

Los paladines en particular son aficionados a esta clase de prestigio , ya que los honores que a menudo se otorgan a los ejemplares son compatibles con los ideales de la clase de paladines. La fuente más común de ejemplares son los humanos de Stormwind.

Unos pocos guerreros los menosprecian como «no siendo verdaderos luchadores», pero la mayoría honra su servicio, incluidas las facciones opuestas (que los cazan en el campo de batalla).

El ejemplar puede reunir a sus aliados para superar su miedo, puede agitar su bandera y gritar aliento. Todos los aliados dentro de un radio de 120 pies pueden escuchar las palabras del ejemplar si así lo desea, independientemente del tumulto y el ruido ambiental que lo rodea.

Sin embargo, esta habilidad no penetra los efectos de silencio mágico u otras habilidades sobrenaturales o de hechizo que controlan el sonido. El ejemplar puede tener su facción. El estándar de batalla en una mano, y lucha con un arma con una mano en la otra. El ejemplar puede levantar su bandera y llenarla con una luz sagrada que ciega al enemigo.

Tecnicas usuales

  • Combate Tactico
  • Curacion Sagrada
  • Combate Versatil

Los inquisidores (en su gran mayoria miembros de la Cruzada), son la razón por la que incluso los muertos han aprendido a temer la Cruzada Escarlata. Estos antiguos sacerdotes y curanderos una vez dedicados a ayudar a los heridos, han desviado su entrenamiento de la Luz Sagrada en un fin más oscuro: torturar a un sujeto capturado sin permitirle al preso el lujo de la muerte.

Por esta razón, los inquisidores tienen alta autoridad dentro de su propia organización, y sus propios pueblos los temen tanto como a sus enemigos. A pesar de su título, los inquisidores no siempre torturan simplemente para extraer información; muchos disfrutan infligir dolor, y esa calidad los hace peligrosos en el combate.

El gran inquisidor Isillien es una de las figuras más influyentes en la Cruzada Escarlata, y los rumores dicen que elige a los pocos que se consideran dignos de llevar el manto del inquisidor. Los inquisidores de alto rango capacitan a los alumnos en el sutil arte de la manipulación, así como en las artes destructivas y temibles por las que los inquisidores son famosos.

Es deber del inquisidor transformar a un Caballero de la Mano de Plata roto en un leal fanático de la Cruzada Escarlata, como el Alto Señor Taelan Fordragon. También son responsables de detectar la traición en sus propios rangos; los investigadores están afiliados a la Cruzada Escarlata (al menos inicialmente; los desertores son posibles).

Apenas pasa un día en que los cruzados no encuentren un infiltrado Leal al Culto de los Malditos. Con la habilidad de juzgar a un traidor potencial viene el poder del verdugo; Los inquisidores tienen el derecho y la responsabilidad de tratar con los traidores.

La traición no se limita a ponerse del lado de la Plaga , por supuesto; No estar de acuerdo con el Gran Cruzado Saidan Dathrohan también podría ser motivo de eliminación. La responsabilidad final del inquisidor es la moral: en muchos sentidos, los inquisidores conservan el papel de sacerdotes normales y se aseguran de que los soldados bajo su cuidado se mantengan de buen humor. A pesar del temor que incluso otros miembros de la Cruzada Escarlata sienten hacia los inquisidores, conservan el papel de confesor, apoyo moral y otras responsabilidades que uno podría esperar de un sacerdote de la Iglesia de la Luz Sagrada .

Los inquisidores escarlatas son casi exclusivamente sacerdotes humanos, pero algunos paladines tienen la dedicación y la habilidad mágica para seguir este camino. Como miembros de alto rango de la Cruzada Escarlata, los individuos fuera de la organización los menosprecian aún más que otros cruzados, y con justificación; Incluso los inquisidores que todavía están cuerdos tienen un nivel de celo que la persona promedio o una aventurera no puede tolerar.

La Iglesia de la Luz Sagrada se opone a la tortura y otros métodos de los inquisidores, pero los cruzados descartan tales acusaciones como ingenuas. Los caballeros y sacerdotes de Ventormenta todavía no han experimentado toda la fuerza del Azote, y la Cruzada cree que esta falta de conocimiento les impide estar dispuestos a usar la cantidad necesaria de fuerza.

Los leales caballeros y sacerdotes de la Cruzada Escarlata están convencidos (por sus inquisidores) de que la iglesia eventualmente verá su forma de vida según sea necesario. Los inquisidores se ven a sí mismos como las voces de la razón en un mundo nublado con engaño; Queman las mentiras del mundo con la llama abrasadora de la verdad.

La mayoría de los inquisidores tienen gran confianza en sí mismos, y un gran número de ellos toman roles de liderazgo, como la Alta Inquisidora Sally Melenablanca en el Monasterio Escarlata.

En las raras ocasiones en que un inquisidor deja un puesto avanzado para ir de aventuras, funciona de la misma manera que lo hace dentro de la organización: como líder y apoyo para su grupo. Sin embargo, a diferencia de muchos otros miembros de la Cruzada Escarlata, los inquisidores son cautelosos en el combate y permanecen lo más lejos posible del combate cuerpo a cuerpo, utilizando su magia para desorientar a sus enemigos o bendecir a sus aliados con el poder de la Luz Sagrada. Si bien los inquisidores son sanadores potentes, este papel generalmente se considera secundario para eliminar a sus objetivos o mejorar las habilidades de sus aliados.

Tecnicas usuales

  • Exorcismo
  • Curacion Divina
  • Asesinato

Aunque los vindicadores pueden provenir de cualquier raza o cultura, todos los vindicadores comparten una cosa en común: albergan un deseo inquebrantable de castigar a aquellos que consideran merecedores de castigo. Los vindicadores solo se vengan de las cosas que han presenciado personalmente o de lo contrario tienen pruebas irrefutables de los errores que intentan corregir.

Los vindicadores son alimentados por un odio profundo, que generalmente proviene de la pérdida de un ser querido, el testimonio de un horrible crimen o injusticia, o, a veces, un gran sufrimiento personal experimentado en algún momento del pasado, viajando por el mundo para castigar a quienes han dañado a otros. Son solitarios, severos y sin humor, no siendo las personas más fáciles de entablar amistad, pero una vez que llaman a alguien un compañero, hacen todo lo posible para protegerlo o vengarlo.

Los vindicadores son impulsados ​​por la necesidad de llevar lo que llaman justicia a sus enemigos. Aunque a veces parecen ser fanáticos despiadados que arriesgarían sus vidas y las de sus amigos para buscar represalias.

Pueden ser intensos y centrados a pesar de su mala reputación, y rara vez entienden las ideas de lo que está bien y lo que está mal, viendose a sí mismos como herramientas indispensables de justicia. Los vindicadores rara vez respetan las leyes de la sociedad, pero están dispuestos a trabajar con quien necesiten para completar su tarea autodesignada.

A menudo asumen los roles de vigilantes, imponiendo su inusual sentido de justicia a las personas de sus comunidades. Si bien los vindicadores pueden ser imprudentes, sus acciones nunca son malas, ni consideran el acto de buscar venganza especialmente cruel; Después de todo, es lo correcto.

A veces parecen ser fanáticos despiadados que arriesgarían sus vidas y las de sus amigos para buscar represalias.

Los vindicadores de Azeroth se originanen lassociedades humanas de antaño. Tradicionalmente permanecían cerca de sus países de origen para garantizar que su tipo especial de justicia se llevara a los enemigos de su pueblo.

En la antigüedad, la mayoría de los vindicadores centraron su atención en criaturas y grupos que amenazaban el bienestar de su gente o el medio ambiente en el que vivían. Hoy, los vindicadores deambulan por el mundo para castigar a quienes lo dañan.

A veces son fanáticamente justos y percibidos como pervertidos y crueles, son incomprendidos y desconfiados, aunque ellos argumentarían lo contrario. Quienes se encuentran con un vindicador perciben el odio que lo impulsa como una fuerza más fuerte que la persona que lo posee, por eso es que muchas personas ven a los vindicadores como individuos misteriosos y celosos que no pueden controlar sus emociones.

Aunque es cierto que los vindicadores toleran poca frivolidades, sacan fuerza de su ira interna y del poder de sus convicciones. Esas pocas personas que llaman amigo vindicador entienden esto y aprenden a respetar a los que son impulsados ​​por este fuego interno., que los hace incansables defensores de cualquier causa noble que adopten, haciendo todo lo posible para llevar su tipo especial de retribución sobre aquellos a quienes consideran enemigos de esa causa.

Cuando residen en pueblos y ciudades, son espinas al costado de quienes viven del crimen, como ladrones, asesinos o esclavistas, así como cualquier persona que se gana la vida aprovechandose de los demás.

No son muchos, pero independientemente de su pasado, son personajes heroicos que se consideran una bendición para quienes están de su lado y una amenaza mortal para las personas que consideran merecedoras de su ira.

Tecnicas Usuales

  • Exorcismo
  • Curacion Sagrada
  • Combate Berserker

Los Caballeros de la Mano de Plata, Orden de los Caballeros de la Mano de Plata, Orden de la Mano de Plata, o simplemente La Mano de Plata fue una orden de paladines creada después de la Primera Guerra por Lord Uther y el arzobispo Alonsus Faol.

Fundación y la Segunda Guerra

La antigua orden dirigida por Alonsus Faol, la Orden Sagrada de los Clérigos de Villanorte fue devastada durante la Primera Guerra. Cuando Faol refundó la orden en Lordaeron, reclutó nobles caballeros y antiguos clérigos para seguir los caminos de la guerra y la Luz. Incluso algunos miembros del sacerdocio decidieron abrazar unas enseñanzas más físicas que espirituales, pero con la misma inquebrantable fe.

En la Capilla de Alonsus de Stratholme, Uther fue nombrado como el primer paladín, seguido por Saidan Dathrohan, Tirion, Turalyon – candidatos propuestos por Alonsus Faol – y Gavinrad el Terrible propuesto por Anduin Lothar); Con esto, la Mano de Plata había nacido.

Los paladines fueron el arma con la que se ganó la guerra; iban armados con sus poderosos martillos de guerra y poderes sagrados que inspiraban a otros en el campo de batalla y en el frente interno. Uther y sus paladines fueron realmente el camino a seguir. Incluso los más grandes caballeros y guerreros de la Alianza se sentían intimidados cuando veían a los paladines aplastando a los orcos al mismo tiempo que sanaban a sus aliados caídos; Uther es el primer paladín que se conoce por manifestar sus poderes en batalla.

Destrucción de la Orden original

La aparición de la plaga casi marcó el fin de la Orden de la Mano de Plata. Sus caballeros entraron en un periodo oscuro cuando uno de los suyos, el príncipe Arthas Menethil le dio la espalda a la orden en su oscura búsqueda de venganza. Cuando Uther rehusó a seguir a Arthas en su empresa de asesinar a la población infectada de Stratholme, Arthas disolvió la orden (aunque la mayoría de paladines decidió ignorar su comentario).

Más tarde, cuando Arthas cayó decididamente en los brazos del mal, y se convirtió en un Caballero de la Muerte al servicio del Rey Exánime, volvió a Lordaeron donde asesinó a Uther y diezmó la orden a la que anteriormente había pertenecido. Sin embargo, no todos los paladines cayeron y los que sobrevivieron siguieron luchando contra La Plaga.

Bajo el mando del comandante Saidan Dathrohan y Alexandros Mograine (que portaba la Crematoria), los paladines lucharon contra los no-muertos por todas las Tierras Plagadas. Tras la destrucción de Stratholme, su base se trasladó a Vega del Amparo, donde consiguieron algunas victorias aunque nunca llegaron a consumar su objetivo: la total destrucción de La Plaga.

Después de la Tercera Guerra

Incluso tras la victoria de las razas de Azeroth en el Monte Hyjal, la situación de los paladines traicionados por Arthas no cambió y su orden y todo Azeroth estuvieron a punto de su total destrucción. Muchos paladines se sintieron en parte responsables por las acciones de Arthas ya que las enseñanzas de la Luz Sagradas decían que cada persona puede fortalecer a sus semejantes y ellos se sentían incapaces de hacer nada por el príncipe; Tras una profunda brecha de fe, los paladines decidieron eliminar cualquier rastro de corrupción de sus filas.

Mientras la Alianza seguía contando con un pequeño destacamento de paladines de la orden, los que quedaron en Lordaeron continuaron dando caza a los sirvientes de Arthas con una crueldad que asustaría cualquier profano, aunque siempre con la determinación justa que les llevaría a arreglar su complicada situación. Por su parte, los paladines de la orden que viajaron a Kalimdor, fundaron una nueva iglesia allí, en Theramore.

Aunque los paladines de Lordaeron se encontraban diezmados, la Mano de Plata consiguió reponerse. Los humanos consiguieron aumentar sus efectivos y aceptaron a los enanos entre sus filas (aunque algunos ya habían ingresado durante la Segunda Guerra), remplazando a los caídos durante la Tercera Guerra.

La orden llegó a recuperar las cotas que una vez tuvo y todos aquellos que lograban su membresía, se convirtieron en los miembros más activos de la Alianza.

Los caballeros continuaron luchando contra los no-muertos en varios frentes. Los paladines que luchaban contra los renegados que habían ocupado las ruinas de Lordaeron, se atrincheraron en el Monasterio Escarlata en los Claros de Tirisfal. Hicieron un pacto con Lord Valdelmar de la Mano de Tyr para prestarse ayuda mutua. Sin embargo, durante un ataque a Stratholme, el comandante Saidan Dathrohan fue poseído por el espíritu del señor del terror Balnazzar sin que ningún otro paladín se diera cuenta. Balnazzar comenzó lentamente a trabajar para sabotear los objetivos de la orden desde dentro.

Saidan, fundó junto a varios antiguos miembros de la Mano de Plata a la Cruzada Escarlata. Aquí tenían cabida los paladines más fanáticos en su misión de destruir el mal sin importarles los medios para tal fin. Este fanatismo los llevaba a despreciar a todas las razas que no fueran la humana, a las que consideraban ‘inferiores’.

Algunos paladines, decepcionados con el cariz que tomaba la Cruzada Escarlata, decidieron formar el Alba Argenta, aceptando entre sus filas a cualquier paladín de Azeroth, fuera cual fuera su raza.

La iglesia de la luz

Conocida también como la Iglesia de la Luz, es una organización afiliada a la Alianza dedicada a forjar un mundo de honor y justicia, cuyos miembros se esfuerzan por ayudar a los demás y en ser buenos en todas sus acciones. Los integrantes que siguen a esta iglesia se encuentran distribuidos en todo Azeroth y pertenecen a varias razas.

Muchos altos elfos también han entrado en el estudio de la Luz Sagrada, algunos en un intento de expiar su adicción para la magia arcana, otros simplemente para encontrar un camino de poder que no conduzca a la condenación.

No se conoce con exactitud cuando se fundó la Iglesia, y nadie recuerda cuando la humanidad descubrió por primera vez a la Luz Sagrada.

En un periodo previo a la Primera Guerra, los humanos empezaron a predicar sobre ella, explicando que es una fuerza grande y benevolente que busca a los espíritus mortales interesados en ayudar a los demás y proteger la vida. Dado que esta filosofía implica una cantidad significativa de estudio, al parecer construyeron bibliotecas antes de levantar iglesias. Cuando la organización creció, los lugares de enseñanza y estudio crecieron con ella. Finalmente, todas las iglesias individuales empezaron a trabajar en conjunto creando asi la Iglesia de la Luz Sagrada.

Primera Guerra

Durante la Primera Guerra, algunos sacerdotes de la Iglesia (conocidos entonces como Clérigos de Villanorte), se encontraban en Ventormenta y lucharon ante los ejércitos de la Horda orca. A través de sus habilidades otorgadas por la Luz, sanaron a los heridos y protegieron a los ciudadanos de Ventormenta.

Un habitante de la ciudad los describió de la siguiente manera:

Estos son los hombres sagrados de nuestro reino. Su liderazgo espiritual mantiene a la gente y a las tropas de Azeroth centradas en su misión de la paz eterna. Su habilidad para canalizar el espíritu de humanidad a través de sus cuerpos los hace realmente maravillosos y las historias sobre su habilidad para sanar al enfermo y al herido, así como para capaz de afectar las percepciones de los demás, son milagrosas. Las transgresiones contra la humanidad cometidas por los orcos los han obligado a idear maneras para defenderse a sí mismo, pero su verdadero camino sigue siendo la curación de las almas de los hombres.

Desafortunadamente sus números no fueron suficientes como para cambiar el resultado de la guerra y Ventormenta cayó ante la Horda.

Segunda Guerra

Se decía que los ejércitos de Lordaeron eran profundamente religiosos.Tras el discurso de Anduin Lothar a los líderes de la Alianza de Lordaeron, el arzobispo Alonsus Faol organizó una reunión con Lothar y el mago Khadgar.

Durante este encuentro, Faol les presentó a un grupo de seguidores de la iglesia que se convirtieron en los primeros paladines de uno nueva orden: los Caballeros de la Mano de Plata. Estos guerreros sagrados fueron: Uther el Iluminado, Saidan Dathrohan, Tirion Vadín, Gavinrad y Turalyon, a quien Lothar eligió como su segundo al mando.

Cuando los ejércitos de la Alianza se vieron obligados a dividirse, Turalyon lideró a un inmenso ejército de la Alianza en algunas de las más críticas batallas como las libradas en la frontera de Quel’thalas, o durante el asedio a la Ciudad Capital de Lordaeron.

Los paladines fueron claves en la derrota de la Horda y fueron los mejores defensores de la Alianza con poder equiparable al de los caballeros de la muerte de la Gul´dan.

Cuando Lothar fue derrotado por Orgrim Martillo Maldito, Turalyon tomó su espada rota y venció al líder orco, acabando con la Segunda Guerra.

Después del conflicto, la Alianza emprendió la reconstrucción de Ventormenta y el arzobispo Alonsus Faol jugó un papel decisivo en la reforma de la Hermandad de Villanorte.

Tercera Guerra

Sin ser conscientes de los cultos a la muerte que se estaban formando en sus tierras, los líderes de las naciones de la Alianza comenzaron a reñir y discutir por posesiones territoriales y la pérdida de influencia política. El rey Terenas de Lordaeron comenzó a sospechar que el frágil pacto que había creado durante su hora más oscura no duraría mucho más.

Terenas había convencido a los líderes de la Alianza para que dieran más dinero y trabajadores para ayudar a reconstruir el reino sur de Ventormenta, que había sido destruido durante la ocupación orca de Azeroth. Pero el aumento en los impuestos que tuvo como resultado dicha política, junto a los altos costes de mantener y hacer funcionar los campos de concentración para los orcos, llevó a creer a muchos líderes (en particular a Genn Cringris de Gilneas), que sus reinos estarían mejor separándose de la Alianza.

Para empeorar las cosas, los elfos nobles de Lunargenta retiraron bruscamente su lealtad a la Alianza, afirmando que el pésimo liderazgo de los humanos había producido la quema de sus bosques durante la Segunda Guerra. Terenas luchó contra su impaciencia y les recordó con calma a los elfos que no habría quedado nada de Quel’Thalas si no hubiera sido por los miles de valientes humanos que habían dado su vida por defenderla.

A pesar de eso, los tercos elfos decidieron seguir su propio camino. Y con el abandono de los elfos, Gilneas y Stromgarde también se marcharon.

Aunque la Alianza se estaba partiendo en pedazos, el rey Terenas todavía tenía aliados con los que podía contar. Tanto el Almirante Valiente de Kul Tiras como el joven rey Varian Wrynn de Ventormenta siguieron fieles a la Alianza. Además los magos del Kirin Tor, liderados por el archimago Antonidas, ofrecían un apoyo total al gobierno de Terenas.

Pero quizá lo más tranquilizador de todo fue el juramento del poderoso rey enano Magni Barbabronce, que juró que los enanos de Forjaz siempre tendrían una deuda de honor con la Alianza por liberar a Khaz Modan del control de la Horda.

Tras largos meses de preparación, Kel’Thuzad y su Culto de los Malditos finalmente dieron el primer golpe, lanzando la peste de los no-muertos sobre Lordaeron. Uther y sus compañeros paladines investigaron las regiones infectadas con la esperanza de encontrar un medio de detener la peste. A pesar de sus esfuerzos, la peste continuó extendiéndose, amenazando con destrozar la Alianza.

Cuando las filas de no-muertos marcharon sobre Lordaeron, el único hijo de Terenas, el príncipe Arthas, asumió la dirección de la lucha contra la Plaga.

A pesar de que los elfos nobles oficialmente han abandonado la Alianza, algunos elfos siguen siendo fieles a su antiguo compromiso con los aliados humanos y enanos. Los altruistas sacerdotes de Quel’Thalas se negaron a abandonar su papel de curadores y aceptaron permanecer en Lordaeron a pesar de los edictos emitidos por sus eremíticos señores de Lunargenta.

Los altos elfos sacerdotes utilizan sus poderes provenientes de la Luz para curar a los heridos y reforzar los espíritus de la élite combatiente de Lordaeron. Estos sacerdotes elfos se unieron al príncipe Arthas a investigar la peste con la meta de sanar la tierra de su extraña maldición.

Arthas logró acabar con Kel’Thuzad, pero, incluso así, los ejércitos de no-muertos aumentaron con cada uno de los soldados que caían defendiendo la tierra. Frustrado y descorazonado por enfrentarse a un enemigo aparentemente imposible de detener, Arthas tomó una serie de medidas extremas para conquistarlos.

Aunque, los compañeros de Arthas le advirtieron que estaba perdiendo su propia humanidad.El miedo y la resolución de Arthas resultaron ser su perdición.

Siguió el rastro del origen de la peste hasta Rasganorte, intentado acabar con esta amenaza para siempre. En su lugar, el príncipe Arthas sucumbió ante el tremendo poder del Rey Exánime. Creyendo que esto salvaría a su gente tomó la hojarruna maldita, Agonía de Escarcha.

Aunque la espada le concedió un poder inefable, también robó su alma y lo transformó en el más grande de los caballeros de la Muerte del Rey Exánime. Con su alma apartada de sí, y la perdida su cordura, Arthas dirigió a la Plaga contra su propio reino.

Finalmente, Arthas mató a su propio padre, el rey Terenas, y aplastó Lordaeron bajo la bota de hierro del Rey Exánime.

El Culto de los Malditos continuó reclutando de entre las gentes desesperadas, añadiendo caballeros de la muerte, nigromantes y acólitos a las filas de la Plaga. Tras varios años de constante guerra y sufrimiento, algunos miembros del clero olvidaron el significado de la Luz sagrada, existiendo únicamente para difundir su frustración y negatividad entre hombres y mujeres.

Varios intentos para eliminar a la Plaga fueron en vano. Varios Caballeros de la Mano de Plata murieron combatiendo a la Plaga, incluyendo su famoso líder Uther el Iluminado.

Luego de la caída de Lordaeron, un grupo de valientes formó una cruzada con los remanentes caballeros de la Mano de Plata de Lordaeron, e intentaron recuperar su reino devastado tanto de la Plaga como de los rebeldes no-muertos conocidos como los Renegados.

En las Tierras de la Peste del Este, asumieron el control de pueblos como la Mano de Tyr y los distritos occidentales de Stratholme, donde se enfrentaron a los ejércitos del Barón Osahendido para recuperar la ciudad.

Tras la muerte del alto señor Alexandros Mograine, la cruzada entró un un periodo de división, en el cual se formaron facciones como las Hermandad de la Luz y el Alba Argenta, que se estableció en la Capilla de la Esperanza de la Luz. Aquellos que permanecieron en la cruzada original se renombraron a sí mismos como la Cruzada Escarlata.

Actualidad

En su juventud, el amable Benedictus fue un aprendiz del líder religioso de Lordaeron: el arzobispo Alonsus Faol. Benedictus pasó muchos años aprendiendo de su pío maestro y ayudó a la Iglesia de la Luz a construir su más impresionante monumento: la Catedral de Ventormenta.

Después de la muerte de Faol, Benedictus se hizo cargo de la iglesia y juró continuar el buen trabajo que su mentor había comenzado tantos años antes. Junto al trabajo de Daphne y Jordan Fontana quienes ayudaron a la iglesia enormemente, se pudo seguir adelante.

La Catedral de la Luz sirve ahora como uno de los centros espirituales más importantes de la Iglesia de la Luz, tanto para Ventormenta como para la humanidad.

Bajo el liderazgo de la iglesia, el clero fue reformados, extendiendo la influencia de su religión e integrando a las nuevas razas a sus diversas organizaciones. Las enseñanzas de la Luz fueron aceptadas por los gnomos y los enanos, quienes adoptaron sus creencias.

Organización

El arzobispo representa la cabeza de la iglesia y bajo su liderazgo existe un concilio de obispos que lo asesoran. Generalmente el arzobispo fue un obispo antes de ser elegido y una vez que ha sido nombrado para ostentar el cargo, dirige a la organización hasta su fallecimiento o renuncia; Los obispos realizan otras tareas además de aconsejar al arzobispo.

Cada uno tiene a su cargo una región, en algunos casos un continente entero. Las regiones están segmentadas respecto a la población y no a la superficie, razón por la cual un obispo puede ser responsable de una gran ciudad, mientras que otro ejerce su influencia sobre toda una región; Ventormenta tiene su propio obispo, así como Lordaeron.

Los sacerdotes trabajan para los obispos y se encargan de la mayor parte del trabajo comunitario: predicar, atender a los heridos, enseñar a los niños, entre otras actividades.

De igual forma, los sacerdotes tienen a su mando a acólitos aspirantes, los cuales no pueden predicar, ya que están para para asistir al sacerdote, ayudándolos en las tareas diarias alrededor de los templos y monasterios.

La Iglesia de la Luz Sagrada solo puede obtener ganancias abundantes gracias a las donaciones. Para alimentar a los sacerdotes, la institución religiosa debe generar dinero, para ello tienen numerosas granjas distribuidas por toda la región, donde los sacerdotes realizan allí sus cultivos, crían ganado para la iglesia y venden el excedente.

En algunas regiones la iglesia posee tierras que renta a granjeros, mercaderes y hombres de negocios, sin embargo, no mantienen buena parte de las ganancias, ya que la iglesia regala comida, ropa y otras cosas a los pobres. Entre otras cosas enseñan a las personas a rezar por la salud, la agricultura y en general por cómo ser una buena persona.

Antes de la Primera Guerra la iglesia tenía tres emplazamientos importantes: la Abadía de Villanorte en la región occidental de Azeroth, el Templo de la Luz de Stratholme y la Catedral de la Luz en la Ciudad de Ventormenta. La Horda destruyó la Abadía de Villanorte durante la Primera Guerra hasta reducirla a escombros; el Templo de la Luz cayó junto a la ciudad de Stratholme ante la Plaga.

Solo la Catedral de la Luz permaneció de pie, convirtiéndose en la sede general de la iglesia. Una enorme estructura con diversas alas y agujas, la catedral sirve de hogar al arzobispo de Ventormenta y a diversos sacerdotes. Además, contiene en su interior una gran cámara, donde se reúne el concilio de obispos junto al líder de la iglesia para discutir asuntos importantes y trazar las acciones de la Iglesia.

La Abadía de Villanorte más tarde fue reconstruida pero sólo es un puesto de avanzada de la Catedral de la Luz.

Membresía

Todos pueden seguir el camino de la Luz Sagrada y, por ende, son bienvenidos en la iglesia. La mayoría de sus miembros son humanos y la iglesia no discrimina (salvo la division de la Cruzada Escarlata), sin ir mas lejos los elfos nobles y los enanos de Forjaz siempre han sido miembros.

Aunque cualquiera puede convertirse en feligrés, convertirse en sacerdote envuelve un proceso largo y difícil.

Primero debe tomar varias clases acerca de la historia de la iglesia, principios y actividades. Si el postulante demuestra aptitudes, se gradúa para el siguiente paso: recibir instrucción personal con un sacerdote para aprender sobre las plegarias y otras devociones. Varios postulantes se convierten en sacerdotes laicos que trabajan para iglesia mientras estudian.

Pueden pasar varios años bajo instrucción hasta que el sacerdote sienta que están listos. Entonces se realiza una audiencia con el obispo y se prepara una estadía en uno de los monasterios de la iglesia, que puede durar de meses a años, alejados de toda persona excepto de otros creyentes. Durante este tiempo varios de ellos experimentan la verdadera comunión con la Luz por primera vez.

Si el postulante mantiene su fe y todavía parece adecuado, el sacerdote jefe del monasterio lo promueve para su ordenación. Una vez que el sacerdote es ordenado, su vida pertenece a la iglesia. El concilio decide a dónde debe ir y qué hará, sea trabajar en la granja o predicar en una ciudad.

Muchos sacerdotes se mantienen junto a la iglesia hasta que fallecen, mientras más envejecen, realizan más trabajos de estudio y menos labor física. Son pocos los que pierden la fe y abandonan renunciando a sus votos.

Aquellos que permanecen y se distinguen espiritual y políticamente, pueden alcanzar cargos importantes y convertirse en obispos.

Después de la Segunda Guerra, la Iglesia de la luz perdió varios miembros, principalmente por las masacres en todo Lordaeron, razón por la cual muchos templos solo tenían un sacerdote o eran cerrados. La feligresía empezó a crecer desde la Tercera Guerra y los templos se llenaron nuevamente.

Liderazgo

El concilio está formado por varios obispos, aunque naturalmente no todos pueden asistir a cada reunión. Muchos manejan sus propias regiones, pero se muestran pasivos durante las reuniones, expresando sus opiniones solo con movimientos de cabeza o frunciendo el ceño y votando sin mediar palabra.

Otros son más bulliciosos, más agresivos y más políticos. Tres de ellos han moldeado sus propias bases de poder dentro del concilio y junto al arzobispo representan los verdaderos poderes de la iglesia. Algunos dicen que los tres obispos son el poder mientras que el arzobispo baila desesperadamente entre ellos, tratando de evitar un cisma que muchos consideran ya se ha producido.

La Cruzada Escarlata (llamada también Hermandad Escarlata) es una organización fanático-religiosa proveniente de los Caballeros de la Mano de Plata dedicada a la erradicación de los no-muertos en Lordaeron.

Son los mayores enemigos de los Renegados y de la Plaga, su nombre se ha convertido en sinónimo de corrupción y extremismo, con el tiempo comenzaron a atacar a otras razas además de los humanos al considerarlas como inmundas, luego terminaron atacando a cualquiera que no forme parte de su organización.

Los cruzados han construido varios bastiones a lo largo de las antiguas tierras de Lordaeron, los más importantes son el Monasterio Escarlata, Vega del Amparo, la Mano de Tyr, la catedral fortificada de Stratholme y varios campamentos de exploradores. También es la única jerarquía remanente del Reino de Lordaeron luego de su destrucción a manos de la Plaga.

En las Tierras de la Peste del Oeste la Cruzada ha realizado asaltos contra la Plaga desde su bastión en Vega del Amparo. Varios Caballeros de la Mano de Plata permanecieron en Lordaeron por diversas razones que incluyen desde el haberse perdido los barcos de rescate, hasta el sentido de deuda para limpiar sus amadas tierras de los no-muertos.

Con la destrucción de Lordaeron en frente de ellos y el saber que Arthas Menethil los traicionó, algunos caballeros se volvieron dementes, cazando a los no-muertos en Lordaeron con un extremismo que asusta, matando a varios mortales inocentes han sido debido a malentendidos o simplemente «para asegurarse».

Estos paladines siguen una política aterradora: si tienen dudas, asumen que la persona ha sido infectada o es no-muerta y la matan. Estos caballeros nunca admitirían que están caminando el mismo camino que llevó a Arthas a la condenación.

Aquellos que cuestionan a sus líderes son vistos como simpatizantes de los no-muertos y son masacrados. Varios de sus miembros sirven a la Cruzada Escarlata por miedo, ya que hablar significa la muerte instantánea.

La Cruzada Escarlata es el reflejo de lo que ocurre cuando los fanáticos se hacen cargo de una buena causa. Si bien la Alianza concuerda con que la Plaga debe ser erradicada de Lordaeron para poder regresar a su hogar, pocos de sus miembros aceptan los métodos utilizados por la Cruzada Escarlata.

Los miembros de la Cruzada son en su mayoría soldados, varios son Caballeros de la Mano de Plata, que presenciaron tal devastación causada por la Plaga que recurren a medidas extremas para destruir a los no-muertos, esto incluye el exterminio de cualquier mortal que asumen es un no-muerto, o el asesinar mortales que tal vez simpatizan con los no-muertos.; “Simpatiza con los no-muertos” es la frase que los cruzados interpretan cuando alguien expone que sus métodos son extremos.

Son los enemigos naturales de la Plaga y de los Renegados, y también son adversarios de cualquiera que no se pruebe que está vivo. Para la Cruzada, no hay diferencia entre los Renegados y la Plaga y atacan a los dos por igual con ferocidad.

Pese a sus excesos, la Cruzada mantiene un enorme poder sobre los Reinos del Este, habiendo destruido numerosos campamentos en Lordaeron y habiendo derrotado a poderosos exánimes y señores del terror como Beltheris.

La Cruzada Escarlata no confía en gente no-humana aunque permitieron antes que otras razas entren en sus rangos como los elfos nobles y enanos, aunque son considerados de segunda categoría.

Historia

Se cuenta que Isillien fue un sacerdote de la Luz Sagrada en Lordaeron, asignado como coordinador de la orden de los Caballeros de la Mano de Plata que trabajaba muy de cerca con el Alto general Abbendis, instruyendo a los jóvenes paladines en su búsqueda de la verdad.

Tanto sacerdotes como paladines lucharon cuando la Plaga atacó la ciudad y se vieron forzados a huir cuando cayó Lordaeron. Algunos especulan que fueron las heridas que ambos recibieron en batalla, o tal vez el trauma de ver sus propósitos destruidos, pero desde ese día Isillien y Abbendis perdieron la cordura: Ambos líderes recorrieron el área mientras la Plaga profanaba la tierra, destruyendo a los no-muertos que podían y reuniendo guerreros para alimentar sus fuerzas.

Ahora tenían una única preocupación: la erradicación de todo lo que había destruido Lordaeron.

Isillien y el Alto general Abbendis decidieron reunirse junto a otros personajes de renombre. Entre ellos se encontraba la hija del Alto general, Brigitte Abbendis, Alexandros Mograine y su hijo Renault, Taelan Vadín y Saidan Dathrohan. El grupo llegó a plantearse una meta singular que consistía en la destrucción de la Plaga en todas sus formas.

Taelan Vadín, uno de los protegidos de Isillien quien admiraba a su tutor y a su general, ofreció la fortaleza de su familia y sus tierras inmaculadas para su base de operaciones.

El grupo empezó a añadir miembros a sus filas cuyas vidas habían sido arruinadas por la Plaga. Varios de ellos habían visto morir a un ser amado e incluso otros, los habían visto levantarse de la muerte para luchar a lado de sus asesinos. Isillien se convirtió en el portavoz del grupo; sus desvaríos ganaban más seguidores que opositores. ¿Quién podría discutir con el argumento de que los no-muertos eran perversos?

Algunos tuvieron razón para detenerse cuando se encontró el cadáver de un joven paje con un cuchillo de Isillien atravesando su corazón. El sacerdote reportó calmadamente que el paje había muerto esa tarde mientras cazaba y que los no-muertos lo habían resucitado y enviado de vuelta con la intención de asesinar.

Fue tan convincente que el incidente consolidó el temor que muchos esperaban: si un hombre asesinado recientemente y levantado como no-muerto puede parecerse a un humano normal, no podrían tener idea quien de entre ellos podría ser o no ser un infiltrado de la Plaga. Luego de un mes de investigación, todos los sacerdotes y guerreros de la Cruzada fueron declarados limpios.

Frecuentemente, los grupos de refugiados que huían de los no-muertos caían ante sus espadas. Como Isillien proclamaba, nadie estaba seguro. Todos los no-muertos, buenos, malos o neutrales, Plaga o Renegados, todos eran rivales de la Cruzada Escarlata.

Contaron con la Alianza y la Iglesia de la Luz Sagrada como aliados, aunque estas organizaciones rápidamente se distanciaron de ellos debido a su fanatismo.

Organización

La Cruzada Escarlata sigue una estructura militar. En su tiempo el general Abbendis e Isillien fueron sus líderes. Abbendis era la cabeza oficial de la Cruzada Escarlata y se consideraba a sí mismo como el brazo de la Cruzada mientras que Isillien era el corazón.

Abbendis guiaba los ataques militares de la Cruzada desde la Mano de Tyr en las Tierras de la Peste del Este, comunicándose frecuentemente con Isillien, quien guiaba a los sacerdotes de la Cruzada en sus nuevos roles como inquisidores, estacionados en las Tierras de la Peste del Oeste. Estaba a cargo de los interrogatorios a los vivos y a los no-muertos para descubrir información.

Isillien actuaba como líder de los sacerdotes y guiaba las inquisiciones en el oeste junto al talentos paladín Taelan Vadín, mientras que Abbendis controlaba a sus guerreros en el este. La Cruzada tenía trece generales que comandaban los rangos menores: 2,000 tropas estacionadas en Vega del Amparo y 10,000 en la Mano de Tyr.

Los generales no solo eran escogidos por sus logros y habilidades en la guerra, sino también por su dedicación a la causa. Los veteranos que habían enfrentado a la Plaga antes eran ascendidos rápidamente; Cualquier disidencia entre filas se consideraba como producto de la infiltración de no-muertos, pues la Cruzada no podía permitir que existan mortales razonables que estén en desacuerdo con la eliminación de los no-muertos.

Tales individuos eran considerados como mismísimos no-muertos o peor, trastornados simpatizantes de no-muertos. Por tanto, la organización era perfecta puesto que los cruzados trabajan con una sola mente hacia una sola meta; Además de estar ubicados en las Tierras de la Peste, cazaban a los no-muertos en cualquier parte del norte de Lordaeron.

Tras la muerte del general Abbendis en un enfrentamiento con la Plaga, su hija tomó su lugar como Alta general.

Poco después, la cabeza de la Cruzada Escarlata era el Gran Cruzado Saidan Dathrohan. Justo debajo de su rango se encontraba Demetria (Oráculo Escarlata), la Alta general Abbendis, el Gran Inquisidor Isillien, el Alto señor Taelan Vadín y el Señor Cruzado Valdemar.

El Gran Cruzado se encargaba del espantoso y prolongado asedio de Stratholme. Abbendis comandaba los asaltos militares y asistía al gran cruzado en el asedio mientras que Isillien se encargaba de los interrogatorios e inteligencia en el oeste.

Membresía

La membresía en la Cruzada Escarlata era alta, relativa a la población humana en la región. El fuerte sentimiento de abandono, inutilidad y miedo abrazaba fuertemente a todos los humanos de Lordaeron y la Cruzada alimentaba este miedo con la seguridad de que el mal caerá mientras el bien permanecerá sin mancha.

La organización atraía por lo general a los guerreros, gente que descubría en su estado post-guerra que vivir por medio de la espada era la única manera de sobrevivir.

Sintieron la necesidad de una firme comunidad donde sus habilidades serían utilizadas y la Cruzada Escarlata mantenía que necesitaban fuertes guerreros para su causa.

Algunos sacerdotes se vieron atraídos por la justa erradicación de los no-muertos, pero a menudo el fanatismo que notaban les hacía pensar dos veces su ingreso a la orden. Este, obviamente, era considerado muy sospechoso y a menudo eran asesinados a causa de sus dudas.

El problema más grande que los eventuales miembros encontraban, era el asegurarse que los cruzados no eran no-muertos en sí, dado que el Gran Inquisidor casi fue asesinado por su propio paje, el grupo se mostraba poco convencido y paranoico sobre la infiltración de no-muertos entre sus filas.

Sin embargo existió un no-muerto entre sus filas (Alto inquisidor Ribalimpia) quien había sido encerrado en una sala secreta. El supuesto pensamiento de que los no-muertos son totalmente deformes y fáciles de distinguir de los vivos no influye en esta gente; ellos creen que los nigromantes son capaces de disfrazar a estos muertos vivientes como gente viva. por tal razón, los iniciados en la orden son puestos en cuarentena durante 30 días para ver si exhiben signos de la peste, siendo visitados por el Gran Inquisidor o la Alta general durante este tiempo, siendo duramente interrogados.

Sus miembros están compuestos por humanos, guerreros, ex-paladines, sacerdotes, paladines, caballeros, inquisidores, capellanes y cazadores.

Espiritu Escarlata

Pese a sus decrecientes números, los miembros de la Cruzada nunca desfallecen, cambian de lado o se retiran. La Cruzada Escarlata lucha directamente y pelea hasta la muerte.

Varias fuerzas militares combaten de forma conservadora y protegen a sus miembros, pero los cruzados ni se preocupan por sus propias vidas. Cargan a la batalla con fanático fervor hasta que perecen o exterminan a todos sus enemigos.

Solo el respaldo de los sacerdotes y paladines mantienen a la orden viva, literalmente y de manera figurada. Los discursos apasionados y el carismático liderazgo de los sanadores de la orden motivan a sus tropas en la batalla, y su magia curadora mantiene a los combatientes de una sola pieza.

El entrenamiento militar de los paladines de la orden sirve bien a la cruzada, ya que estos instruyen a los miembros en formaciones básica y estrategias simples para incrementar sus posibilidades de supervivencia.

Generalmente, los miembros de la Cruzada Escarlata no se molestan flanqueando a sus enemigos, ya que están acostumbrados a enfrentar de frente a los no-muertos que son lentos y fáciles de atacar.

Las unidades luchan en formaciones cerradas, formando círculos cuando es posible manteniéndose hombro con hombre de tal manera que no se vean rodeados por una arrastrante turba de muertos vivientes. Si se ven obligados a dispersarse, tratan de emparejarse y pelean espalda con espalda.

Los paladines y sacerdotes se sienten libres para sanar y lanzar hechizos en combate, no solo para abastecer a sus tropas de salud, sino también para causar estragos en el bando contrario. Tratan de evitar el hechizo de ahuyentar no-muertos pues su meta es destruir y no asustar y dispersar; Si son sobrepasados en número, los comandantes invocan su poder sagrado, confiados en su habilidad para destruir a los no-muertos cercanos con un intento a la vez.

Al enfrentar a oponentes vivos, la Cruzada cambia su táctica ligeramente. Raramente se enfrenta a hordas de enemigos vivos, pero cuando enfrentan a los vivos por lo general son pequeños grupos.

No utilizan maniobras de flanqueo y se preocupan más por evitar que escapen pues se mueven más rápido que los no-muertos y generalmente con pánico. Los caballeros montados los persiguen mientras los soldados a pie se quedan atrás para atacar objetivos más lentos; Estos últimos también disparan a sus objetivos para evitar que estos huyan.

Xenofobia

Aunque las filas de la Cruzada están integradas por humanos, no es bienvenida en la Alianza pese a que comparten el objetivo de eliminar a los no-muertos de Lordaeron. Sin embargo, las noticias de la creciente locura de los cruzados compite con historias de sus grandes hazañas y nombres de héroes entre sus rangos.

De hecho, los campesinos menos informados aún ven a esta organización como un baluarte de defensa ante la amenaza. En parte, es verdad, la Cruzada ha logrado rescatar refugiados y ha defendido asentamientos civilizados de la Plaga varias veces, incluyendo un proyecto para reconstruir aldeas que han sido destruidas por la Plaga durante la guerra.

Además, los cruzados protegen la Hacienda Solliden y a sus habitantes, logrando que esta sea uno de los pocos lugares en Lordaeron donde los granjeros nativos han sobrevivido hasta el día de hoy, además de ser uno de los pocos lugares donde pueden obtener alimentos no infectados con la Peste de los no-muertos.

Por lo general, las acciones de la Cruzada Escarlata son toleradas por “ignorancia”, sin embargo tanto la Alianza como la Iglesia de la Luz Sagrada se han distanciado de forma oficial de las actividades de la Cruzada, pero sin intenciones de interferir.

El Alba Argenta es una organización enfocada en proteger Azeroth de las agencias que buscan destruirlo, como la Legión Ardiente y el Azote.

El Alba Argenta se divide en ramas según la ubicación, cada una de las cuales tiene su propia clasificación y estructura: A los no miembros no se les permite conocer la clasificación de los miembros de la organización, ya que las figuras de liderazgo serían objetivos obvios, por lo que el líder no es conocido por el público; Esto a veces ha resultado en que el Alba Argenta sea llamado una sociedad secreta.

Sin embargo, parece que su estructura de clasificación es sorprendentemente simple; regiones específicas tienen un «Comandante» que dirige directamente las actividades diarias, le siguen en rango un consejo de oficiales, un grupo de templarios de élite y luego el cuerpo de miembros. Los templarios no tienen autoridad real sobre los miembros estándar, pero son muy respetados.

El Amanecer Argenta no tiene sede oficial, pero existen pequeñas sucursales en varias ciudades importantes, incluidas Ventormenta.

La mayoría de sus miembros en las Tierras de la Peste trabajan en la Capilla de la Esperanza de la Luz en el extremo este de las Tierras de la Peste del Este, pero un buen número de ellos habita un campamento en el Campamento del Orvallo, en la frontera de las Tierras de la Peste del Oeste y las Montañas Alterac. Los valientes templarios y caballeros de este campamento tienen que lidiar con ogros al sur, y un cementerio infestado de muertos vivientes justo en sus fronteras.

A través de sus acciones, el Alba Argenta ha creado varios enemigos poderosos, especialmente la Legión Ardiente, el Azote y el Martillo Crepuscular.

A pesar de los intereses comunes (y una alianza en la Capilla de la Esperanza de la Luz), también existe una gran desconfianza, e incluso ira abierta, entre ellos y la Cruzada Escarlata, particularmente porque la Cruzada Escarlata ve a todos los no miembros como potencialmente malvados.

Historia

Después de la muerte del Gran Señor Escarlata Alexandros Mograine, la corrupción de la Cruzada Escarlata se hizo evidente para algunos de sus miembros a través del Alto Inquisidor Fairbanks, quien habló de la corrupción (por la que luego fue asesinado).

Los que le prestaron atención abandonaron las filas de la Cruzada Escarlata y establecieron el Amanecer Argenta para proteger a Azeroth de la amenaza de la Plaga sin suscribirse al fanatismo ciego de la facción más antigua.

Si bien comparten los mismos objetivos que la Cruzada, el Alba abrió sus filas no solo a otras razas de la Alianza además de los Humanos, sino también a los miembros de la Horda e incluso algunos de los Renegados (pero solo si demostraron ser “buenos”. Advierten discreción e introspección, y ponen mucho énfasis en investigar el Azote y cómo combatirlos.

Con el tiempo, el amanecer argentino se ha diversificado. Una subfacción, llamada la Hermandad de la Luz, trabaja para evitar que las relaciones entre la Cruzada y el Alba se vuelvan violentas.

A pesar de su influencia, el Alba Argenta no tiene la mano de obra de la Cruzada Escarlata, y es posible que no pueda enfrentarse solo a la Plaga.

Actualmente, el Alba y la Cruzada han formado una alianza incómoda para concentrar su fuerza  contra las fuerzas de Kel’Thuzad en las Tierras de la Peste.Sin embargo, la corrupción tambien se avecina dentro de las filas de la Hermandad:

Forma de lucha

En las Tierras de la Peste y otras partes del mundo que tanto la Alianza como la Horda han abandonado, el Amanecer Argenta se erige como el último bastión brillante de esperanza contra la Plaga, la Legión Ardiente y otras amenazas.

Al contrario de lo que cabría esperar, el Alba rara vez defiende una ubicación determinada; más bien permanece móvil, intentando atacar donde menos se espera. Esto es claramente un fuerte contraste con los Cruzados, quienes son más directos.

Los caballeros y luchadores por la libertad del Alba Argenta se basan en tácticas de golpear y correr, utilizando su magia y conocimiento del terreno para compensar la desventaja de sus pequeños números. A cada grupo se le asigna un oficial, que elige cuándo enfrentarse a los enemigos en combate o evitarlos; Si existe algún riesgo importante para el grupo, el oficial evita el conflicto a menos que exista una amenaza inminente que deba detenerse.

El Alba Argenta no está dispuesto a arriesgar ni siquiera a un solo miembro si puede evitarse, ya que cada espada perdida podría ser otra para unirse a la Plaga. Sin embargo no por eso es un grupo de cobardes; todo lo contrario, arriesgan voluntariamente sus vidas cada día.

Si sus fuerzas son atacadas mientras protege a una persona o ubicación específica, los miembros forman un círculo defensivo alrededor del objetivo e intentan rechazar a sus enemigos con ataques a distancia. Si algún atacante llega al alcance cuerpo a cuerpo, los paladines y los templarios se mueven para eliminar al objetivo, luego, si es posible, regresan a sus posiciones en el círculo.

Si el Amanecer Argenta tiene múltiples ubicaciones para defender, prioriza y potencialmente abandona una ubicación por completo, dependiendo de la situación; Si hay personas vivas para defender en ambos lugares, el Amanecer Argenta envía a suficientes personas a los lugares para evacuar a cualquiera que necesite ayuda.

Antes de entrar en combate, las unidades Alba se preparan con tantos hechizos beneficiosos como sea posible. Los sacerdotes lanzan resistencia a hechizos, escudo de palabras sagradas y la resistencia del oso a todos los que pueden para aumentar sus posibilidades de supervivencia.

Los paladines y los templarios mejoran sus armas con magia sagrada si pueden; y si no, se centran en otros hechizos para aumentar sus habilidades de daño.

Una vez en combate, cada lanzador de hechizos es lo suficientemente poderoso como para incapacitar a un objetivo con ganchos de atadura u otro hechizo. Después de ese punto, el grupo enfoca su potencia de fuego en los lanzadores de hechizos enemigos (si corresponde), pasando de lo que parece ser el objetivo más fuerte al más débil.

Un sacerdote mantiene una lluvia curativa si el grupo lucha contra los muertos vivientes. Al luchar contra enemigos inteligentes, los grupos de Argent Dawn se centran primero en el liderazgo enemigo, gastando sus poderosas habilidades (ataques sagrados y hechizos de alto nivel) para destruir a ese objetivo rápidamente, y luego retirarse si es necesario.

Reclutamiento

The Argent Dawn admite miembros de cualquier raza y profesión, siempre y cuando se dediquen a la oposición del mal en el mundo.

La organización atrae a miembros de la Alianza y la Horda, pero no por igual, aunque favorecen a la Alianza, dado que su enfoque en la Luz Sagrada hace que la organización sea más atractiva para la Alianza, especialmente para las personas con experiencia en la Iglesia o la Mano de Plata; Los magos también apoyan y algunas veces se unen a Argent Dawn, ya que tienen objetivos similares.

La Horda también tiene una relación saludable con el Amanecer Argenta, pero en realidad no sirve como patrocinador de las actividades de la facción, más bien, (principalmente los Renegados) refuerzan las tropas de Argent Dawn, y trabaja con ellas solo cuando parece beneficioso (como este parece ser el caso).

Sin embargo no hay que dejarse engañar, seleccionan cuidadosamente a sus miembros, por lo que esta política de reclutamiento aparentemente abierta puede ser engañosa.

Se requiere que la mayoría de los miembros potenciales usen objetos mágicos menores para reunir «piedras de la plaga» de criaturas no muertas vencidas para demostrar la habilidad de combate del solicitante. Otros tienen que luchar contra demonios para demostrar su valía: También se espera que los miembros defiendan las virtudes de la Luz, incluso si no son seguidores de la Luz. Pueden ser estrictos sobre lo que hacen o dicen sus miembros, especialmente en público.

Los miembros de esta organización a menudo tienen diferentes estrategias para promover los objetivos del grupo: algunos hacen alianzas contra los no muertos; otros pelean directamente; Algunos estudian nuevas formas de magia o alquimia para combatir demonios y muertos vivientes con mayor efectividad.

El Alba se destaca por las formas inusuales de utilizar la Luz Sagrada para nuevos hechizos, pero esto atrae la ira de los miembros más tradicionales de la Iglesia de la Luz Sagrada.

Los miembros más jóvenes de la Iglesia y los Caballeros de la Mano de Plata encuentran atractivo esta juvenil organización, ya que la parece estar menos agobiada por las tradiciones más antiguas (y quizás anticuadas) de la Iglesia de la Luz.

El Alba Argenta en su conjunto parece inusualmente joven, incluso algunos líderes parecen mucho más jóvenes de lo que deberían ser.

Además de los Caballeros, la hermandad también cuenta con algunos miembros anteriores (y actuales) del Kirin Tor. Dado que su ciudad natal de Dalaran fue golpeada por la Plaga, muchos magos de la otora ciudad mágica desean contraatacar; Ambos grupos también encuentran puntos en común en su interés en la investigación mágica.