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WoW-Dalaran

Post has published by Nalo

Capital: Dalaran (3.000 más o menos).
Población: Desconocida; probablemente alrededor de 3.000.
Gobierno: Magocracia.
Gobernante: Archimago Ansirem Runeweaver (hombre humano Archimago).
Idioma: Común.
Fe: Luz sagrada.
Recursos: Conocimiento, magia.
Afiliación: Independiente.

Una cúpula mágica rodea la ciudad en ruinas de Dalaran, la que durante mucho tiempo fué la sede del estudio mágico en el mundo de Azeroth. La cúpula es impenetrable, violeta y opaca, impidiendo que se pueda ver nada más allá de su borde.

Hablé con un mago ermitaño en el bosque, un hombre no asociado con la ciudad. Me dijo que ni la magia ni los métodos mundanos pueden adivinar nada sobre lo que sucede dentro. Los magos de Dalaran son muy cerrados sobre la ciudad.

Ubicada en la costa sur del lago Lordamere, Dalaran es una región de baja presión, por lo que el ambiente crea nieblas y nubes, y en algunos casos cae nieve desde las cumbres. Por lo demás, el aire es fresco y húmedo.

No pude determinar el número exacto de personas que viven dentro del domo protector. Me imagino que la mayoría de los magos y sus guardianes conjurados o creados habitan en las cercanias de Dalaran, y la ciudad posee pocos ciudadanos reales; Un par de cientos de tropas probablemente habitan dentro y pueden reunirse cuando suena la llamada a las armas.

Pasé varios días alrededor, y a menudo veía magos fuera de la cúpula. En particular, Archmage Ansirem Runeweaver se mueve constantemente por la periferia del domo.

El archimago parece estar a cargo de la ciuda y lidera un cónclave de otros magos en su vigilia de la cúpula. Ansirem es lo suficientemente amable, pero no dice nada sobre lo que sucede debajo de la gran cúpula giratoria.

Igualmente silencioso es Shield Watcher Morgensen. Comprendí que el trabajo de Morgensen es mantener el escudo en funcionamiento, y él constantemente toma lecturas en el domo. Está completamente consumido con su trabajo y rara vez interactúa con alguien. Tuve que aplaudir antes de que él me notara.

De todas maneras no es que me sirviera de nada: los magos no hablaron incluso después de que les ofreciera varias baratijas mágicas que había reunido en mis viajes.

Una cosa que aprendí (aunque es un poco obvio), es que los habitantes de Dalaran no sienten amor por la Plaga. Darían todo por verla destruida.

Dalaran es una ciudad en ruinas en el sur del lago Lordamere, al norte de las estribaciones de Trabalomas.

Hay un ascenso a las marcas del este de la ciudad donde el señor demonio Archimonde usó su magia para destruir sus agujas.

Acutalmente Dalaran no es una ciudad, si no una gran cúpula mágica rodeada de algunas casas destrozadas y calles vacías. No hay mucho aquí.

Dalaran fue una de las ciudades-estado originales fundadas durante el imperio de Arathor.

Desde su inicio, la ciudad ha servido como un centro de conocimiento mágico y experimentación en Lordaeron y el mundo. Un consejo de magos multirracial llamado Kirin Tor gobernó la ciudad durante siglos, supervisando a Dalaran desde la Ciudadela Violeta, una gran y esbelta aguja en el corazón de la ciudad que albergaba las bibliotecas más extensas y los mejores laboratorios del mundo.

El traidor Príncipe Arthas sitió a Dalaran en la Tercera Guerra, asesinó a sus ciudadanos, incluido el gran archimago Antonidas, e irrumpió en el corazón de la ciudad. Su aliado, el lich Kel’Thuzad, convocó a Archimonde, el líder de la Legión Ardiente.

Archimonde ejerció magia Vil para derribar las torres de la ciudad y romper sus muros. Poco después de la caída de Dalaran, los muertos vivientes abandonaron la ciudad a su suerte, dejándola pudrirse al viento y la niebla.

Meses después, una fuerza de resistencia dirigida por los magos sobrevivientes de Dalaran llegó y reclamó las ruinas. Reuniendo su poder mágico, los magos cubrieron a Dalaran en una esfera mágica opaca.

No pude determinar qué ocurre debajo del domo y los magos me advirtieron que no me acercara demasiado. Una vez, mientras observaba la cúpula desde una distancia segura, sorprendí a un conejo. El conejo corrió hacia la cúpula; Cuando se acercó a 20 pies de esa esfera azul giratoria, el conejo se convirtió repentinamente en un fuego naranja brillante.

Solo una mancha de ceniza en forma de conejo marcó su paso.

Vestidos con una elaboradas túnicas violetas, estos magos se suelen parar con los ojos cerrados y el ceño fruncido por la concentración. Extrañamente son bastante altos y muchos parecen bastante viejos, además de tener la costumbre de quedarse perfectamente quietos, lo que refleja una gran cantidad de disciplina física; Estos hombres y mujeres no llevan armamento obvio, pero sus brazos suelen estar están cruzados u ocultos por sus túnicas, ocultando ambas manos (quien sabe que puedan tener ahí).

Ninguno de ellos es ajeno al combate, ya que ayudaron a defender la mágica ciudad de Dalaran durante la mayor parte de cuatro décadas. Tienen confianza, pero no son engreídos, y siempre parecen saber dónde golpear para obtener el máximo efecto.

Al participar en el combate, la primera acción de esta gente suele ser solicitar ayuda adicional, e inmediatamente después lanzr una serie de explosiones ofensivas dirigidas a los lanzadores de conjuros enemigos. Apuntan primero a los lanzadores de hechizos arcanos, y luego a cualquier sanador o arquero.

Si parecen ganar después de los primeros intercambios de un combate, aprovechan la ventaja con hechizos de efecto de área como lluvia de fuego u onda de choque. Sin embargo, si creen que están perdiendo, no dudarán en lanzar un teletransporte ara escapar o peor aun, vencer a su enemigo en su refugio privado en Dalaran.

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