ROL en ESPAÑOL
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Lore

Post has published by FalenDark

En el pasado, seres poderosos habitaron las tierras exiliadas, se les hacía llamar » Los Reyes Gigantes» encargados de levantar una de las más misteriosas civilizaciones que presencia Hiboria. Para la construcción, la fe de éstos les ayudó, la orden setita se encargó tanto de secuestrar como juzgar a cualquier persona por cualquier acción que haya realizado, desde tirar una piedra al río hasta por no realizar ningún acto, las víctimas no tenían ninguna oportunidad para salir indemnes del castigo, por lo que se les enviaban al exilio como esclavos para la construcción de los grandes muros divisorios entre las tierras exiliadas e Hiboria, también levantaron » La ciudad sin nombre » en los áridos desiertos del interior, la cual lo gobierna el triunvirato.

El triunvirato estaba compuesto por «El guerrero Khael», «El sumo sacerdote», «el Archivista» y «Tyros el Portador de la Muerte».

Los esclavos por aquel entonces fueron los lemurios, fueron guiados por el triunvirato y adoraron por fuerza al dios Set, la antigua serpiente, para sacrificarlos constantemente. Cuando el Imperio de los Reyes Gigantes vio la luz, éstos se divertían observando a sus esclavos combatir en arenas, correr bajo el sol, cultivar sin descanso e incluso matándose entre ellos, pero la suerte parecía haberles sonreído cuando la Reina Bruja antigua gobernante de Lemuria apareció en las tierras oscuras del exilio, consiguiendo que un gran grupo de lemurianos escaparan para pertrecharse y realizar una de las batallas contra el triunvirato más sangrientas que haya presenciado las tierras exiliadas.

La Reina Bruja, presenció la guerra, fue tal su dolor de ver caer, de ver sufrir y llorar a su pueblo, que alzó una gran magia petrificando el ejército humano del triunvirato, las consecuencias fueron devastadoras, la zona de batalla fue inundada por un gas tóxico que nunca pararía de emanar, además de la petrificación tanto de las fuerzas setitas como parte de sus gentes. Ésto provocó que la ciudad sin nombre cayera en ruinas debido a las bajas del ejército, los pocos esclavos que permacían en dicha civilización, huían hasta la jungla.

El Archivista, quiso venganza, por lo que utilizó el artefacto «Corazón de las Arenas» para crear un arma y su dominio sobre ella, las tormentas de arena mortal, tal fenómeno haría desaparecer a todos los exiliados a su paso, pero hubo alguien que pudo encerrar esa arma, Petruso, el loco de las tormentas de arena, un sacerdote lemuriano, él pudo conseguir que el arma del Archivista solo se efectúe en el desierto y no alcance la jungla, puesto que ahí vivían los pocos esclavos que sobrevivieron tanto a las batallas como a la esclavitud.

Aún así no bastó para derrotar al triunvirato, por lo que Tyros con ayuda del Archivista empezó a manipular la magia con el fin de poder mover ejércitos a través de portales sin necesidad de que tuviesen que andar tantas millas y poder aparecer en puntos sin necesidad de atravesar líneas enemigas. Estos portales parecían estables en un primer momento pero Khael dijo al Sumo sacerdote que apenas les quedaban soldados para combatir, por lo que optaron a sobrepasar los límites de la magia negra invocando portales que comunicaban con otros planos, en éstos se esperaba que surgieran criaturas y que pudieran controlarlos mediante el poder de Set, como era de esperar surgieron criaturas, tanto voladoras, terrestres, interplanares etc..
Pero de éstos notaron que muchos eran más inteligentes que los propios humanos, y la fuerza de voluntad que poseían les hacía ser imposible esclavizarlos, puesto que incluso se rebelaron contra ellos. En el último intento de controlar el desaste, el archivista ingenió una idea para poder esclavizar todas las razas. El brazalete.

Los miembros del triunvirato fueron abandonados por su dios a lo que ellos llamaban «la maldición divina». Hubieron consecuencias ante tal desorden por lo que el primero en morir fue el Sumo sacerdote en una batalla, pero condenados a no descansar en paz, el sumo sacerdote resucitó y actualmente es conocido como The Barrow King o The King Beneath.

Tyros por su parte tuvo desacuerdos con su padre, un viejo hechicero, ya que este ayudaba a los Lemurios. Tyros amenazó a su padre y este condenó a él y todo su ejército a permanecer como se le conoce actualmente «la legión silenciosa».

El Archivista sabiendo que su imperio caía quiso firmar un tratado con la «Reina bruja» con el fin de que los lemurios dejasen de perseguir a los reyes gigantes, éste le contó el secreto del brazalete y su poder a cambio. Una vez contado el secreto, la bruja dió órden a los lemurios de ejecutar al Archivista.

Khael fue el úico superviviente, primero escondiéndose en su fortaleza y muchos años más tarde vagando por las ruinas malditas de la ciudad sin nombre. Ya despojado de su armadura y sus armas, viviendo como un peregrino y contemplando como distintas razas campan por las tierras que tiempo atrás gobernaba mientras se lamenta de los errores que cometió en el pasado.

Ahora tanto exiliados como las nuevas razas, comienzan una nueva historia, levantando nuevas ciudades, políticas, alianzas, guerras y sobre todo, conocimiento.

Curiosidades:

– Muchos de los lemurios se escondieron en el exilio, quedan tan pocos del linaje que en cualquier momento podría extinguirse.

– Ante la caída de la ciudad sin nombre, Set fijó una de sus serpientes guardianes en una cámara que emana corrupción para vigilar las pertenencias más valoradas de la religión.

– Los murciélagos de la ciudad sin nombre, eran mensajeros de los Reyes Gigantes, éstos eran enviados entre distintas localizaciones para amenazar a los demás exiliados y así mantener el órden.

– La armadura de Tyros, el comandante de la legión silenciosa, posee una magia invasora, aquel quien la porte sufrirá del dolor del pasado triunvirato.

– No solo surgieron las razas mediante el portal, si no distintos seres extraños nunca vistos en Hiboria. Hay quienes les llaman » Clases »

– Si una vez pudieron desarrollar portales, podría volver a suceder trayendo consigo nuevas amenazas para el exilio.